Vivienda en Perú: el 60% de las compras es para habitar
El 60% de las adquisiciones tiene como destino una vivienda principal, mientras que 28% corresponde a compras para inversión o alquiler. Millennials representan el 46% de los compradores analizados.
La compra de vivienda para uso propio concentra el 60% de las adquisiciones inmobiliarias analizadas en Perú, mientras que la inversión y el alquiler representan el 28%.
La compra de una vivienda en Perú mantiene como principal motivación el uso propio. Un análisis de Best Place to Live señala que el 60% de las adquisiciones inmobiliarias corresponde a viviendas principales, mientras que el 28% se realiza como inversión o para alquiler y otro 13% tiene como destino una segunda vivienda.
El comportamiento también revela cambios en los criterios que intervienen en la decisión de compra. Al precio y la ubicación, variables tradicionalmente relevantes en el mercado inmobiliario, se suma con mayor peso la reputación de la empresa que desarrolla y comercializa el proyecto.
Según Cinthia Pasache, gerente comercial de Best Place to Live, el comprador analiza actualmente distintos factores antes de comprometerse con una adquisición, entre ellos la confianza que le genera la inmobiliaria.
Millennials concentran la mayor demanda
Por generaciones, los millennials representan el 46% de los compradores considerados en el análisis, seguidos por la generación X con 33%.
Los centennials representan el 11%, mientras que los baby boomers alcanzan el 9%. De esta manera, los compradores millennials y de la generación X concentran conjuntamente el 79% de las adquisiciones analizadas.
La composición muestra el peso que tienen los compradores adultos en edad laboral dentro de la demanda de vivienda, particularmente aquellos que se encuentran en una etapa de consolidación patrimonial y familiar.
Alquiler y convivencia familiar anteceden a la compra
El análisis de Best Place to Live también identifica las condiciones habitacionales previas a la adquisición. El 32% de los compradores vivía en una vivienda alquilada antes de comprar, mientras que el 31% residía con sus padres.
En tanto, el 26% ya contaba con una vivienda propia, mientras que el 10% se encontraba en condición de allegado y 1% registraba otra situación habitacional.
Desde la perspectiva del mercado, estos datos permiten identificar distintos perfiles de demanda: compradores que buscan reemplazar el alquiler por una propiedad propia, personas que dejan la vivienda familiar y propietarios que adquieren un segundo inmueble o cambian de vivienda.
Precio, ubicación y confianza
El precio y la ubicación continúan entre las variables consideradas al momento de escoger un inmueble. Sin embargo, la evaluación de Best Place to Live incorpora un tercer elemento: la percepción sobre la inmobiliaria.
Esta variable adquiere relevancia debido a que la compra de una vivienda implica una relación que puede extenderse más allá de la entrega del inmueble, especialmente por los compromisos asociados con áreas comunes, mantenimiento y atención de postventa.
En ese contexto, las certificaciones basadas en la experiencia de compradores buscan convertirse en un elemento adicional para evaluar a las empresas inmobiliarias. Best Place to Live señala que sus evaluaciones se realizan después de la entrega de la vivienda y recogen la experiencia de los compradores.
La plataforma indica que en Perú ha evaluado a más de 85 inmobiliarias mediante más de 7.000 evaluaciones de clientes, mientras que actualmente 39 empresas cuentan con su certificación.
Una demanda con distintos destinos
Aunque la vivienda principal concentra seis de cada diez compras, el 28% destinado a inversión o alquiler muestra que la adquisición de inmuebles también mantiene una dimensión patrimonial.
A ello se suma el 13% correspondiente a segundas viviendas. En conjunto, ambos segmentos representan una parte relevante de las operaciones y reflejan que el mercado inmobiliario atiende tanto necesidades habitacionales como decisiones vinculadas con la generación o preservación de patrimonio.
En ese escenario, además de las características físicas y financieras del proyecto, la información sobre la empresa vendedora y la experiencia de otros compradores adquiere espacio dentro del proceso de decisión.