Internet en el Perú: baja interconexión local puede elevar costos y afectar a las empresas
Solo el 48% de los 1.000 sitios web más visitados en el país puede consultarse desde servidores o cachés ubicados localmente, frente al 68% de Chile y el 59% de Colombia, según Internet Society Pulse. La interconexión entre redes, la llegada de más servicios de nube y la expansión de infraestructura regional son parte de los retos para mejorar el desempeño de los servicios digitales.
La interconexión entre redes y la disponibilidad local de contenidos digitales son factores clave para mejorar la eficiencia de internet y el desempeño de las empresas en el Perú.
El crecimiento de la economía digital en el Perú no depende únicamente de ampliar la cobertura de internet o incrementar la velocidad contratada. También requiere fortalecer la infraestructura que permite intercambiar información de manera directa dentro del país, reducir la dependencia de rutas externas y mejorar el desempeño de los servicios digitales que utilizan empresas y consumidores.
Según datos de Internet Society Pulse consultados al 30 de septiembre de 2026, solo el 48% de los 1.000 sitios web más visitados en el Perú puede accederse desde un servidor o una copia de contenido —caché— ubicada dentro del territorio nacional. Esto significa que, para más de la mitad de esos sitios, no se identifica disponibilidad local bajo el indicador citado.
La cifra coloca al Perú por debajo de otros mercados de la región. En Chile, el indicador alcanza el 68%, mientras que en Colombia llega al 59%. La diferencia evidencia un espacio de mejora en la disponibilidad local de contenidos y en las condiciones de infraestructura que sostienen el tráfico digital.
Para las empresas, el tema tiene implicancias que van más allá de la experiencia de navegación. La eficiencia de la conexión puede influir en el funcionamiento de plataformas en la nube, herramientas de colaboración, sistemas de seguridad informática y aplicaciones que requieren intercambiar información de manera continua.
Interconexión local: una pieza de la economía digital
Guillermo Bustamante Moyano, subgerente de Preventa de Gtd, sostiene que uno de los principales retos consiste en fortalecer la interconexión local y conseguir que más contenidos y servicios digitales estén disponibles mediante infraestructura instalada en el Perú.
La disponibilidad local depende, entre otros factores, de las decisiones técnicas y comerciales de los proveedores de contenido, que determinan dónde alojan su información o desde qué infraestructura la distribuyen. En ese esquema, los puntos de intercambio de internet (IXP, por sus siglas en inglés) permiten que diferentes redes intercambien tráfico de manera directa, sin tener que recurrir necesariamente a rutas externas.
“Una vez que esa información está disponible localmente, los puntos de intercambio de internet (IXP) permiten que las redes conectadas accedan a ella y la lleven de manera más directa a sus usuarios”, explica Bustamante.
Según Internet Society Pulse, el Perú cuenta con 12 puntos de intercambio de internet activos y el 77% de las redes activas identificadas en el país puede intercambiar información a través de estos puntos.
La diferencia es relevante para el mercado: contar con más redes conectadas facilita el intercambio de tráfico, mientras que disponer de más contenido y servicios dentro del país puede reducir la necesidad de transportar determinados datos desde otras ubicaciones.
Los costos y el desempeño de las empresas
La interconexión local también tiene consecuencias sobre la estructura de costos y la continuidad de las operaciones empresariales. Cuando el tráfico debe recorrer rutas más largas o depende de infraestructura externa, pueden aumentar los tiempos de respuesta y la exposición a problemas en determinados enlaces.
El efecto potencial es mayor en organizaciones que utilizan servicios en la nube, sistemas de gestión empresarial, videoconferencias, plataformas de atención al cliente o herramientas de ciberseguridad. En estos casos, la latencia —el tiempo que tarda la información en viajar entre dos puntos— puede influir en el desempeño de las aplicaciones.
“El impacto es directo: mayores costos, más demora en las conexiones y un menor desempeño de servicios sensibles”, señala Bustamante.
El ejecutivo añade que una interconexión local más robusta puede reducir los tiempos de respuesta en determinados escenarios y disminuir costos al mantener una mayor proporción del tráfico dentro del país.
Para los negocios, esto puede traducirse en una operación más eficiente y una mejor experiencia para sus clientes. No obstante, el beneficio concreto depende de factores como la arquitectura de cada red, la ubicación de los servicios, los acuerdos de interconexión y la capacidad contratada por cada organización.
Por ello, mejorar la infraestructura no implica necesariamente que todas las empresas reduzcan sus gastos detelecomunicaciones de manera automática. El impacto dependerá de cuánto tráfico pueda resolverse localmente y de cómo los proveedores trasladen esas eficiencias a sus servicios.
La brecha de infraestructura fuera de Lima
El desafío no se limita a la disponibilidad de contenido. La distribución geográfica de la infraestructura también condiciona la calidad y la resiliencia de las conexiones.
Bustamante advierte que Lima concentra una mayor cantidad de infraestructura, operadores y contenidos, mientras que en las regiones existen menos rutas disponibles, menor capacidad de respaldo ante fallas y costos más elevados.
Esta diferencia puede complicar la expansión de los servicios digitales en actividades económicas que operan fuera de la capital. Las empresas regionales necesitan conexiones confiables para administrar sus operaciones, acceder a plataformas digitales, atender clientes y coordinar procesos con proveedores y socios comerciales.
Además, disponer de rutas alternativas es importante para mantener la continuidad del servicio cuando se producen interrupciones. Una red que depende de pocos enlaces puede tener menos capacidad para sostener el tráfico ante una falla, mientras que una infraestructura con mayor redundancia ofrece más opciones para redirigir la información.
La ampliación de la infraestructura regional, por tanto, no solo tiene una dimensión tecnológica. También puede contribuir a reducir diferencias en las condiciones de acceso a servicios digitales entre Lima y otras zonas del país.
Nube, inversión e intercambio de tráfico
Para los próximos años, Bustamante identifica tres líneas de trabajo: fortalecer los puntos de intercambio de internet y la conexión directa entre redes, atraer más contenidos y servicios de nube al Perú y ampliar la infraestructura regional con rutas alternativas y mecanismos de respaldo.
Perú registra una menor disponibilidad local de los sitios web más visitados que Chile y Colombia, una brecha que plantea desafíos para el desarrollo de la infraestructura digital y la eficiencia de las conexiones.
La primera exige coordinación entre operadores y otras redes para facilitar el intercambio de tráfico. La segunda depende de que los proveedores de contenido y las plataformas encuentren condiciones técnicas y comerciales adecuadas para instalar infraestructura o acercar sus servicios al mercado peruano.
La tercera requiere inversiones que permitan extender la capacidad de las redes y mejorar su redundancia fuera de Lima. Su avance dependerá de la demanda, los costos de despliegue y la viabilidad económica de ampliar la infraestructura en distintas regiones.
En conjunto, estas medidas apuntan a mejorar la eficiencia del ecosistema digital. Sin embargo, el reto consiste en articular las inversiones de los operadores con las decisiones de los proveedores de contenido y los requerimientos de las empresas que utilizan estos servicios.
“La tecnología existe y el negocio puede justificarse, pero sin una visión colaborativa entre los distintos actores, la evolución será más lenta”, concluye Bustamante.
Para el mercado peruano, el desafío es que el crecimiento del uso de internet esté acompañado por una infraestructura capaz de responder a las necesidades de una economía cada vez más dependiente de los servicios digitales. La disponibilidad local de contenidos, la interconexión entre redes y la resiliencia regional son parte de esa ecuación, con implicancias sobre la productividad, los costos operativos y la competitividad empresarial.