Finanzas

Jubilación: cómo evitar que los ahorros se agoten durante el retiro

La jubilación puede extenderse por más de dos décadas, por lo que ahorrar no basta: los trabajadores deben estimar cuánto necesitarán para financiar sus gastos, diversificar sus inversiones y conocer los cambios del sistema previsional peruano, cuya implementación contempla nuevas reglas de afiliación desde junio de 2027.

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La planificación financiera para la jubilación requiere estimar los gastos futuros, organizar el ahorro y evaluar alternativas para sostener los ingresos durante el retiro. Elaboración: Índice.pe

La jubilación representa uno de los mayores desafíos para las finanzas personales: reunir recursos suficientes para cubrir los gastos de varias décadas sin depender exclusivamente de un ingreso laboral. En el Perú, esta planificación cobra mayor relevancia ante la implementación progresiva del Sistema Integral Previsional Peruano, que introduce cambios en la organización del sistema de pensiones y en la incorporación de nuevos afiliados.

El reto no se limita a cuánto dinero puede ahorrar una persona durante su vida laboral. También comprende cuánto necesitará al retirarse, cómo protegerá su patrimonio frente a los riesgos financieros y durante cuánto tiempo deberá financiar sus gastos. Una estrategia que no considere estas variables puede resultar insuficiente incluso si el trabajador ha acumulado un capital importante.

Para Renzo Sandoval, gerente comercial de Vivir Seguros, la planificación previsional debe contemplar dos etapas: la acumulación del patrimonio y su posterior conversión en ingresos. El objetivo, sostiene, no debería ser únicamente alcanzar una determinada suma de dinero, sino procurar que los recursos acumulados permitan financiar el retiro de manera sostenible.

En ese escenario, existen siete aspectos que conviene incorporar a la planificación financiera personal.

1. Empezar a ahorrar temprano permite aprovechar el interés compuesto

El tiempo es uno de los principales aliados del ahorro de largo plazo. Comenzar a ahorrar durante los primeros años de la vida laboral permite reinvertir los rendimientos obtenidos y generar nuevos rendimientos sobre el capital acumulado, un mecanismo conocido como interés compuesto.

Por ello, no es necesario esperar a recibir un sueldo elevado para empezar a construir un fondo previsional complementario. Una alternativa es establecer un aporte periódico desde los primeros ingresos y aumentarlo progresivamente conforme mejoren las remuneraciones.

Como referencia, Sandoval recomienda destinar alrededor del 10% de los ingresos netos al ahorro de largo plazo, siempre que la situación financiera personal o familiar lo permita. Esta proporción es una pauta orientativa de planificación, no una obligación ni un porcentaje universal aplicable a todos los hogares.

La cantidad que cada persona puede ahorrar depende de sus ingresos, gastos esenciales, deudas y responsabilidades familiares. Por ello, antes de establecer una meta, conviene evaluar el presupuesto disponible y determinar qué aporte puede mantenerse sin comprometer el cumplimiento de otras obligaciones financieras.

La constancia también importa: comenzar con una cantidad pequeña y mantener el hábito puede ser más viable que fijarse una meta elevada que resulte difícil de sostener.

2. Calcular cuánto costará la jubilación antes de fijar una meta de ahorro

Una de las preguntas centrales no es cuánto se puede ahorrar cada mes, sino cuánto dinero se necesitará durante el retiro. Para responderla, es necesario proyectar los gastos que podrían mantenerse o cambiar después de dejar de trabajar.

Vivienda, alimentación, transporte, salud, entretenimiento y apoyo económico a familiares son algunos de los rubros que deben considerarse. También conviene evaluar qué gastos podrían reducirse y cuáles aumentarían con la edad, especialmente los vinculados con atención médica y cuidados personales.

Esta estimación permite establecer una meta de ahorro más realista y evaluar la diferencia entre los ingresos previsionales esperados y los gastos proyectados. Esa brecha puede orientar las decisiones sobre cuánto ahorrar, durante cuánto tiempo y qué alternativas financieras evaluar.

Una cifra acumulada puede parecer suficiente cuando se observa de manera aislada, pero su alcance cambia al calcular cuántos años debe financiar y qué nivel de vida se pretende mantener.

3. Diversificar las inversiones y ajustar el riesgo al horizonte de retiro

La estrategia de inversión debe responder a la edad, los objetivos financieros, el plazo disponible y la tolerancia al riesgo de cada persona. Concentrar todos los recursos en un solo activo o instrumento puede aumentar la exposición a pérdidas o a cambios desfavorables del mercado.

La diversificación permite distribuir el patrimonio entre distintas alternativas, aunque no elimina los riesgos ni garantiza rendimientos positivos. Por eso, además de elegir dónde invertir, es necesario revisar periódicamente la composición de los ahorros y determinar si sigue siendo adecuada para los objetivos previstos.

El horizonte de jubilación también influye en estas decisiones. Una persona que todavía tiene varias décadas de vida laboral por delante enfrenta condiciones diferentes de las de alguien próximo a retirarse y que podría necesitar disponer de sus recursos en un plazo más corto.

La revisión periódica ayuda a identificar si el nivel de riesgo asumido continúa siendo compatible con el tiempo disponible y las necesidades financieras futuras.

4. Considerar la longevidad: la jubilación puede durar más de 20 años

Uno de los riesgos menos visibles de la planificación previsional es vivir más años de los que se habían previsto y agotar los recursos acumulados antes de finalizar el retiro.

Según las referencias de expectativa de vida utilizadas por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) para el cálculo de pensiones, una persona de 65 años puede tener una expectativa de vida superior a los 87 años si es hombre y a los 90 años si es mujer. Estas cifras deben entenderse como referencias actuariales, no como predicciones individuales.

En términos financieros, esto significa que una persona que deja de trabajar a los 65 años podría necesitar financiar más de dos décadas de gastos. Si el cálculo se limita a los primeros años de jubilación, existe el riesgo de subestimar el capital necesario.

Por ello, la planificación debe incorporar escenarios de mayor longevidad y evaluar cómo sostener los ingresos cuando el retiro se prolonga más de lo esperado. La duración de la jubilación no es un detalle secundario: determina cuánto debe rendir el patrimonio y durante cuánto tiempo tendrán que cubrirse los gastos.

5. Separar el fondo de emergencia del ahorro para la jubilación

Los recursos destinados a la jubilación tienen un horizonte de largo plazo y deberían mantenerse diferenciados del dinero reservado para afrontar imprevistos.

Una pérdida de empleo, una enfermedad o un gasto inesperado pueden obligar a utilizar los ahorros si no existe una reserva específica. Esa situación puede interrumpir la estrategia previsional y reducir el capital disponible para el futuro.

Como referencia de planificación financiera, Sandoval recomienda constituir un fondo de emergencia equivalente a entre seis y 12 meses de ingresos netos. Este rango es una orientación general y no una regla universal: el monto necesario depende de la estabilidad laboral, las responsabilidades familiares, los gastos habituales y la disponibilidad de otras fuentes de ingresos.

Para establecer una meta adecuada, cada hogar debe evaluar cuánto necesitaría para cubrir sus gastos esenciales durante un periodo sin ingresos regulares. También debe considerar su capacidad de acumular esa reserva sin comprometer el pago de deudas ni otros objetivos financieros prioritarios.

Mantener separados ambos fondos permite atender contingencias sin recurrir automáticamente a los recursos destinados al retiro. También facilita organizar el presupuesto en función de metas de corto, mediano y largo plazo.

6. Entender qué cambia con el nuevo sistema previsional peruano

La Ley N.° 32123, Ley de Modernización del Sistema Previsional Peruano, establece un sistema multipilar que articula componentes públicos y privados y contempla mecanismos para ampliar la cobertura previsional.

Su implementación progresiva exige que los trabajadores conozcan las reglas aplicables, las alternativas disponibles y los cambios que puedan incidir en su trayectoria previsional. De acuerdo con la información proporcionada por Vivir Seguros, desde junio de 2027 está previsto el inicio de la afiliación de quienes todavía no pertenecen a un sistema previsional mediante la Plataforma de Afiliación Segura y Transparente (PAST).

Para las finanzas personales, el cambio refuerza la importancia de revisar la propia situación previsional y comprender cómo se relacionan los aportes, las condiciones de afiliación y los beneficios contemplados en el sistema.

No obstante, la reforma no reemplaza la necesidad de elaborar un presupuesto de jubilación ni garantiza por sí sola que cada trabajador alcance los ingresos que espera recibir durante su retiro. La planificación individual sigue siendo necesaria para evaluar necesidades y tomar decisiones informadas.

7. Evaluar alternativas para convertir el patrimonio en ingresos

Acumular dinero durante la vida laboral es solo una parte del proceso. Al llegar a la jubilación, también se debe determinar cómo utilizar los recursos para cubrir los gastos de manera sostenida.

Además de las cuentas de ahorro y los depósitos, existen instrumentos financieros que pueden complementar la estrategia previsional. Entre ellos se encuentran las rentas particulares, productos mediante los cuales una persona destina un capital a cambio de recibir pagos periódicos durante un plazo o bajo las condiciones establecidas en el contrato.

Antes de contratar una alternativa de este tipo, es importante revisar la duración de los pagos, las condiciones de acceso al capital, los costos, las garantías aplicables y los riesgos asociados. También conviene comparar las condiciones ofrecidas con las necesidades de liquidez y los gastos previstos para la jubilación.

No existe una única opción adecuada para todos los trabajadores. La decisión debe considerar el patrimonio disponible, las fuentes de ingresos esperadas, las obligaciones familiares y el nivel de flexibilidad que cada persona necesita durante el retiro.

La jubilación debe formar parte del presupuesto familiar

La planificación previsional requiere más que una decisión tomada al final de la vida laboral. Supone establecer metas, ahorrar de manera constante, administrar los riesgos y revisar periódicamente si los recursos acumulados guardan relación con los ingresos que se necesitarán en el futuro.

En un contexto de mayor longevidad y cambios en el sistema previsional peruano, la educación financiera también implica comprender la etapa en la que el patrimonio debe transformarse en ingresos. Para los trabajadores, anticipar esa transición puede ayudar a identificar brechas de ahorro y evaluar alternativas antes de que se acerque la edad de retiro.

El desafío no es únicamente llegar a la jubilación con dinero acumulado, sino procurar que ese patrimonio permita sostener los gastos durante los años en que ya no se contará con un ingreso laboral regular.

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