La relación entre las personas y los animales de compañía tiene una dimensión emocional que forma parte de la vida cotidiana de millones de hogares. Según un estudio de Mental Health America (MHA), el 80% de las personas que tenían un perro o un gato afirmó que sus mascotas les brindaban felicidad y apoyo emocional.
El mismo estudio señala que el 55% de los encuestados indicó que sus animales de compañía les ayudaban con la ansiedad y la depresión, mientras que el 66% manifestó que contribuían a aliviar el estrés.
Los resultados fueron difundidos por MSD Animal Health en Perú en el marco del Mes Mundial de los Animales y el Mes de la Salud Mental, con un llamado a considerar el bienestar de las personas junto con el cuidado responsable de las mascotas.
Las cifras recogen las percepciones de los propietarios consultados y no significan que la convivencia con un animal sustituya la atención profesional en salud mental. Tampoco permiten establecer, por sí solas, una relación causal entre tener una mascota y experimentar mejoras emocionales.
Cinco aspectos de la convivencia con mascotas
MSD Animal Health identifica cinco formas en que la convivencia responsable con perros y gatos puede contribuir al bienestar emocional: la reducción del estrés, la compañía, la actividad física, el establecimiento de rutinas y la interacción social.
El primer aspecto está relacionado con los momentos de calma que pueden generar las caricias y el juego. La compañía de un animal también puede ayudar a algunas personas a afrontar la sensación de soledad, especialmente durante períodos difíciles.
Otra dimensión es la actividad cotidiana. Pasear a un perro o jugar con una mascota permite incorporar movimiento a la rutina, mientras que alimentarla, llevarla a controles veterinarios y atender sus necesidades contribuye a establecer horarios y responsabilidades.
La interacción con animales también puede propiciar encuentros entre personas durante los paseos o en actividades vinculadas con su cuidado. Estos espacios ofrecen oportunidades para ampliar los vínculos sociales.
El cuidado como parte del vínculo
La relación entre una persona y su mascota también supone obligaciones que se mantienen a lo largo de la vida del animal. La alimentación, la atención veterinaria, la vacunación, la prevención de enfermedades y las condiciones adecuadas de alojamiento forman parte de ese compromiso.
“Para muchas personas, una mascota es parte de la familia”, señala Silvia Panta, representante técnica de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Animal Health en Perú. La especialista destaca el papel de la compañía y del vínculo emocional en la vida cotidiana de los propietarios.
Panta también sostiene que el cuidado debe entenderse como una responsabilidad recíproca: las personas reciben compañía y afecto, pero deben garantizar la atención y el bienestar de sus animales durante toda su vida.
Una relación que involucra decisiones de consumo
Desde la perspectiva de los hogares, la tenencia responsable de perros y gatos implica decisiones recurrentes relacionadas con alimentos, productos de higiene, prevención sanitaria y servicios veterinarios. La frecuencia y el tipo de gasto dependen de factores como la especie, la edad y el estado de salud del animal, así como de las posibilidades económicas de cada familia.
En ese contexto, el vínculo emocional con las mascotas convive con la necesidad de planificar su cuidado y cubrir sus requerimientos. Sin embargo, las cifras de Mental Health America difundidas por MSD Animal Health describen percepciones sobre el bienestar emocional y no cuantifican el gasto de los hogares ni el tamaño del mercado de productos y servicios para animales de compañía.
La información pone de relieve una dimensión de la convivencia con mascotas: su presencia puede representar compañía y apoyo emocional para sus propietarios, al tiempo que exige atención, recursos y responsabilidades sostenidas.