Las exigencias ambientales de la Unión Europea (UE) están llevando a cooperativas y empresas exportadoras de café peruano a evaluar otros destinos comerciales, entre ellos Asia y Estados Unidos. El sector advierte que los costos de adecuación a la normativa europea sobre productos libres de deforestación, conocida como EUDR, se suman a los problemas de trazabilidad, las demoras documentarias y la incertidumbre sobre la aceptación de los embarques.
La preocupación fue expuesta por representantes de organizaciones cafetaleras durante la reunión de trabajo “El café peruano y el mercado de la UE: limitaciones y desafíos frente a la EUDR”, organizada por la Junta Nacional del Café (JNC), con participación de cooperativas, empresas exportadoras y especialistas vinculados al comercio internacional.
El presidente de la JNC, Delky Gutiérrez, sostuvo que los esfuerzos económicos y operativos para cumplir las exigencias europeas no se traducen necesariamente en mejores precios para los productores. A ello se suma, según indicó, el riesgo de que los importadores observen o rechacen embarques por inconsistencias en la documentación.
“Frente a este escenario, muchas cooperativas y empresas exportadoras de café prefieren optar por otros mercados”, señaló Gutiérrez, quien también preside la Cooperativa CENFROCAFÉ, de Cajamarca. El dirigente pidió que el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) participen en la búsqueda de soluciones.
Geolocalización pendiente para 160.000 predios
Uno de los principales obstáculos para cumplir con la regulación europea es la identificación geográfica de las parcelas donde se producen las materias primas comprendidas en la norma. La EUDR exige que los productos cubiertos cumplan condiciones vinculadas a la ausencia de deforestación después del 31 de diciembre de 2020, además de los requisitos de legalidad y debida diligencia aplicables.
Según las cifras presentadas por la JNC, la meta de geolocalización comprende alrededor de 400.000 polígonos correspondientes a cultivos de café, cacao y palma aceitera. El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) reportaba un avance de 240.000 polígonos, equivalente al 60%, por lo que quedaban pendientes otros 160.000, el 40% del total estimado.
Para las cooperativas, esta brecha puede limitar la capacidad de reunir información completa y verificable sobre el origen del café que comercializan. El proceso requiere identificar las parcelas, organizar los datos de los productores y documentar el cumplimiento de las condiciones ambientales y legales correspondientes.
Gutiérrez pidió reactivar la comisión multisectorial constituida en mayo de 2024, con participación de organizaciones privadas, para abordar las dificultades de implementación y los efectos del cambio climático sobre la actividad agrícola.
Los costos de cumplir con la EUDR
La adaptación a la normativa no se limita a obtener coordenadas geográficas. También supone recopilar, revisar y transmitir información de las fincas y de la cadena de suministro, así como atender observaciones documentarias que pueden retrasar la aprobación de un embarque.
El gerente de la Cooperativa Huadquiña, de Cusco, Johny Gayoso, explicó que la organización realiza desde el año pasado ejercicios de adecuación para sus exportaciones hacia Europa. El proceso ha generado gastos adicionales asociados a la acreditación de las parcelas de sus 450 socios.
Gayoso relató que dos productores fueron observados durante una revisión, lo que obligó a verificar nuevamente la lista de socios y remitir información adicional. La revisión tomó una semana y, durante ese periodo, se retrasaron los pagos y se incrementaron los costos laborales.
El caso muestra cómo las inconsistencias en la información pueden trasladarse a las operaciones comerciales de una cooperativa: más horas de trabajo administrativo, nuevas verificaciones y demoras en el flujo de pagos. Si estos gastos no son compensados mediante mejores precios o condiciones contractuales, pueden reducir los márgenes de las organizaciones y los ingresos disponibles para sus asociados.
Las organizaciones también advierten sobre dificultades para cargar la información en plataformas que consideran insuficientes o poco confiables. Según la JNC, estos problemas operativos se añaden a las limitaciones de geolocalización y a las brechas documentarias de algunas unidades productivas.
Asia y Estados Unidos ganan espacio en la estrategia comercial
Ante las dificultades para cumplir las condiciones de acceso al mercado europeo, las cooperativas y empresas exportadoras están evaluando redirigir parte de su oferta hacia otros destinos.
Esta decisión responde a una variable de costos y riesgos comerciales. La elección de un mercado no depende únicamente de la demanda por el café peruano, sino también de los gastos necesarios para cumplir los requisitos de ingreso, los plazos de aprobación, las condiciones de compra y la previsibilidad de las operaciones.
Sin embargo, la búsqueda de compradores en Asia o Estados Unidos no elimina automáticamente las exigencias de trazabilidad ni garantiza mejores precios. La conveniencia de cada destino dependerá de sus condiciones comerciales, requisitos regulatorios y costos logísticos, además de la capacidad de las cooperativas para diversificar sus clientes.
La JNC considera necesario que las entidades públicas acompañen al sector en la adecuación a las exigencias europeas y en la identificación de alternativas comerciales. El objetivo es evitar que las dificultades documentarias y operativas reduzcan las posibilidades de colocación del café peruano.
Cooperativas piden más tiempo para las sanciones
Representantes del sector consideran pertinente postergar hasta 2028 la aplicación de sanciones por inconsistencias documentarias, con el propósito de utilizar 2027 como un periodo de adaptación y ajuste de los procedimientos.
El planteamiento busca que las cooperativas puedan identificar y corregir errores en sus registros sin afrontar de inmediato las consecuencias económicas de un incumplimiento documental. No obstante, cualquier modificación del calendario o de las obligaciones aplicables depende de las autoridades competentes de la Unión Europea.
El debate también refleja las diferencias entre contar con una exigencia regulatoria y disponer de las herramientas para cumplirla. Durante la reunión, Kleber Cruz, representante de GEPA, Alemania, abordó las preocupaciones de la industria europea y recomendó que las cooperativas refuercen sus procedimientos de diligencia.
Por su parte, Luis Navarro, gerente de Andes Trade, sostuvo que las normas comerciales deben estar acompañadas de mecanismos que permitan garantizar la trazabilidad del producto. Fernando Castro, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), destacó la importancia de verificar las condiciones sociales de producción, incluida la prevención del trabajo infantil en las fincas.
Cambio climático añade presión sobre la producción
A las exigencias regulatorias se suma la incertidumbre sobre la evolución de las cosechas. Gayoso advirtió que las alteraciones climáticas y los efectos asociados al Fenómeno El Niño están modificando los periodos de floración del café y de otros cultivos, como el cacao y el banano.
Según el gerente de Huadquiña, las perspectivas productivas que manejaban meses atrás han cambiado ante las condiciones climáticas observadas. Esta situación obliga a revisar los sistemas de producción y la planificación comercial, en un escenario de mayores costos y volatilidad.
Para las cooperativas, la combinación de riesgos productivos y comerciales complica la planificación de los volúmenes que pueden ofrecer a sus compradores. También puede afectar los ingresos de las familias productoras, que deben afrontar los gastos de cultivo y las inversiones necesarias para cumplir los requisitos de los mercados.
Piden agenda cafetalera hacia 2040
El presidente de la Comisión Agraria de la Cámara de Diputados, Edgar Adrián Alvarón de la Cruz, invitó a la JNC a trabajar en una agenda de reactivación cafetalera orientada a la sostenibilidad productiva y al fortalecimiento del cooperativismo agrario.
El legislador planteó consensuar propuestas con los distintos actores de la cadena para establecer una agenda hacia 2040 que contribuya a mejorar las condiciones de vida en la selva alta.
Desde el sector cooperativo, el gerente de CECOVASA, Jaime Sucaticona, señaló que los pequeños productores no cuentan necesariamente con los recursos para asumir individualmente los costos de implementación de las nuevas exigencias.
Por ello, planteó la necesidad de asistencia técnica, financiamiento, información confiable y mayor coordinación entre el Estado, las cooperativas y los compradores internacionales.
El desafío para la cadena cafetalera peruana consiste en sostener su acceso a los mercados internacionales y, al mismo tiempo, distribuir de manera viable los costos de trazabilidad y cumplimiento ambiental. Para las organizaciones de pequeños productores, la capacidad de reunir información verificable, financiar las adecuaciones y asegurar condiciones comerciales previsibles será determinante para decidir cuánto de su oferta pueden colocar en Europa y cuánto destinar a otros destinos.