Las campañas comerciales de julio enfrentan un escenario distinto al de años anteriores. La elevada informalidad laboral, un consumo cada vez más segmentado y riesgos como el fenómeno El Niño Costero obligan a las empresas a replantear sus estrategias. El éxito dependerá menos de los descuentos y más de la capacidad para garantizar stock, precios transparentes y entregas oportunas.
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