Finanzas

La inteligencia artificial impulsa un nuevo perfil de consumidor financiero en el Perú

El uso masivo de herramientas de IA está elevando las expectativas de los usuarios frente a bancos y entidades financieras. Un estudio de Experian revela que los consumidores demandan procesos más transparentes, productos personalizados y un mayor control sobre sus decisiones económicas.

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La creciente adopción de la inteligencia artificial está modificando la relación de los peruanos con el sistema financiero.

La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología asociada únicamente a la innovación para convertirse en un elemento cotidiano en la vida de millones de peruanos. Su rápida adopción está modificando la forma en que las personas buscan información, administran sus recursos y toman decisiones económicas, generando un cambio que también obliga a las entidades financieras a replantear la experiencia que ofrecen a sus clientes.

En el marco del Día Internacional de la Inteligencia Artificial, un estudio de Experian evidencia que el consumidor peruano es cada vez más digital, pero también más exigente. Ya no basta con ofrecer procesos rápidos para solicitar un crédito o abrir una cuenta. Los usuarios esperan comprender cómo se toman las decisiones sobre sus solicitudes, acceder a productos ajustados a sus necesidades y contar con mayor transparencia en el uso de sus datos.

La investigación revela que el 81 % de los peruanos utiliza herramientas de inteligencia artificial al menos una vez por semana, mientras que más de la mitad las emplea varias veces por semana o incluso a diario. Este nivel de adopción confirma que la IA dejó de ser una herramienta experimental para convertirse en parte de la rutina de los consumidores.

Aunque las aplicaciones más frecuentes siguen siendo la búsqueda de información (59 %), las actividades laborales (43 %), las consultas relacionadas con salud y calidad de vida (42 %) y el apoyo a los estudios (38 %), el ámbito financiero comienza a ganar protagonismo. Actualmente, el 29 % de los usuarios emplea inteligencia artificial para analizar préstamos, inversiones o estrategias de manejo de deudas, reflejando una mayor disposición a incorporar estas tecnologías en decisiones económicas relevantes.

Más valor que rapidez

El estudio también muestra que la percepción sobre los servicios financieros impulsados por inteligencia artificial es ampliamente favorable. El 74 % considera que la automatización y la IA han mejorado estos servicios, mientras que el 72 % ya ha utilizado soluciones basadas en estas tecnologías, como aprobaciones digitales, alertas de fraude o recomendaciones personalizadas.

Sin embargo, el principal cambio radica en las expectativas de los consumidores. Si bien la rapidez continúa siendo un atributo importante, los usuarios ahora valoran otros beneficios asociados a una mejor comprensión de sus finanzas. El 45 % afirma que la inteligencia artificial le ayuda a entender mejor su situación financiera, el 44 % destaca la mayor agilidad de los procesos, mientras que un 31 % aprecia tanto la detección de fraudes como el acceso a productos diseñados según su perfil.

Esta evolución sugiere que la IA está dejando de percibirse únicamente como una herramienta de eficiencia operativa para convertirse en un mecanismo que fortalece la educación financiera y facilita una participación más activa de los consumidores en la administración de sus recursos.

Confianza con supervisión humana

Pese al avance tecnológico, los usuarios aún mantienen reservas sobre una automatización total de las decisiones financieras. El estudio muestra que el 77 % de los peruanos observa con optimismo el desarrollo de la inteligencia artificial, y el 66 % asegura haber tenido experiencias positivas al utilizarla en sus finanzas personales.

No obstante, la confianza no implica delegar completamente las decisiones. El 62 % señala que utiliza las recomendaciones generadas por la inteligencia artificial como un apoyo, pero prefiere complementarlas con su propio criterio antes de tomar una decisión económica.

Este comportamiento refleja una tendencia que diversos especialistas consideran clave para el desarrollo del sector financiero: la tecnología amplía la capacidad de análisis y procesamiento de información, pero el juicio humano continúa siendo determinante cuando se trata de evaluar riesgos, prioridades y objetivos personales.

Para la industria financiera, el desafío ya no consiste únicamente en incorporar herramientas de inteligencia artificial, sino en utilizarlas para construir relaciones de confianza con consumidores que demandan mayor claridad, personalización y control sobre su información. En un mercado cada vez más digital, la ventaja competitiva dependerá menos de la velocidad de los procesos y más de la capacidad de ofrecer experiencias que ayuden a las personas a tomar mejores decisiones financieras.

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