La coyuntura política suele introducir episodios de volatilidad en los mercados y puede modificar las expectativas de empresas e inversionistas en el corto plazo. Sin embargo, cuando el horizonte de inversión se extiende a varios años, variables como las tasas de interés, la inflación, la liquidez, el crecimiento económico y la generación de resultados de las empresas adquieren un papel central para determinar el comportamiento de los activos.
El contexto peruano incorpora actualmente un elemento adicional: la inflación se encuentra por encima del rango meta del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), mientras que la tasa de referencia permanece en 4,25%.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la inflación de Lima Metropolitana acumuló un incremento de 4,16% entre enero y agosto de 2026 y registró una variación de 4,44% en los últimos 12 meses a agosto. A nivel nacional, la inflación anual fue de 4,06%. En agosto, el IPC de Lima aumentó 0,07%.
El resultado se encuentra por encima del rango meta de inflación del BCRP, establecido entre 1% y 3%, cuyo punto medio es 2%. Este esquema constituye el marco bajo el cual el instituto emisor conduce su política monetaria.
Una tasa de referencia que lleva meses en 4,25%
En materia monetaria, el BCRP mantiene su tasa de referencia en 4,25%. La serie oficial muestra que este nivel se mantiene desde setiembre de 2025, cuando el Banco Central redujo la tasa en 25 puntos básicos desde 4,50%. Durante todo 2026, hasta agosto, la tasa se ha mantenido en 4,25%.
La tasa de referencia constituye una de las principales señales de la política monetaria y tiene efectos sobre las condiciones financieras de la economía. Su transmisión alcanza al mercado interbancario y, progresivamente, a las tasas que enfrentan empresas y hogares.
El mecanismo también tiene incidencia sobre las decisiones de inversión. Cuando las tasas de mercado aumentan, los instrumentos de renta fija pueden ofrecer mayores rendimientos nominales, mientras que el costo de financiamiento de las empresas tiende a elevarse. En sentido contrario, una reducción de tasas puede disminuir el costo del crédito y modificar la relación entre activos de renta fija y activos de mayor riesgo.
En el caso peruano, la tasa interbancaria se ubicó en 4,25% el 23 de setiembre, de acuerdo con la información diaria del BCRP.
Inflación: una variable que afecta el retorno real
Para un inversionista de largo plazo, la tasa nominal de rendimiento no constituye por sí sola el resultado final. La inflación determina cuánto poder adquisitivo conserva ese rendimiento.
Por ejemplo, una inversión que obtiene un retorno nominal de 6% en un periodo en el que los precios aumentan 4% genera un rendimiento real considerablemente menor que otro escenario en el que la inflación se mantiene en 2%.
Por ello, la evolución de los precios resulta particularmente relevante para instrumentos de renta fija, depósitos, bonos y otras alternativas cuyo retorno nominal puede conocerse con mayor anticipación.
El dato actual muestra además una diferencia respecto de las expectativas. La expectativa de inflación a 12 meses recogida por el BCRP se ubicó en 3,05% en agosto, después de registrar 3,01% en julio, 2,83% en junio y 2,89% en mayo. Es decir, las expectativas se encuentran ligeramente por encima del techo del rango meta de 3%.
Tasas e inflación también modifican la valuación de empresas
En el mercado de renta variable, las tasas de interés tienen otro canal de transmisión: la valorización de los flujos futuros de las compañías.
Mateo Reschini, Head de Research de la sociedad agente de bolsa argentina INVIU, explica que la valuación de una empresa se basa en el descuento de sus flujos de caja futuros a valor presente. Bajo este mecanismo, un incremento de la tasa de descuento reduce el valor presente de esos flujos.
A ello se suma el costo de oportunidad. Cuando las tasas de los instrumentos de menor riesgo aumentan, la renta fija puede adquirir mayor atractivo relativo frente a activos cuyo rendimiento depende de la evolución futura de una empresa.
El efecto tampoco es uniforme entre compañías. Empresas con altos niveles de endeudamiento pueden enfrentar una mayor sensibilidad al costo financiero, mientras que aquellas con mayor liquidez o generación de caja pueden presentar una estructura diferente frente a un escenario de tasas elevadas.
Inflación estable facilita las proyecciones
La inflación también interviene en la planificación financiera de las compañías. Una evolución relativamente estable de los precios permite proyectar con mayor previsibilidad variables como costos, ingresos, márgenes y necesidades de capital de trabajo.
“Una economía con inflación baja y estable es más fácil de proyectar, tanto para las empresas como para quienes invierten en ellas”, señala Reschini.
Según explica, cuando los precios presentan una trayectoria más predecible, resulta más sencillo estimar los flujos futuros de un negocio y evaluar decisiones de inversión a mediano y largo plazo.
En el caso peruano, el comportamiento de la inflación durante 2026 ha estado marcado por distintos choques. En marzo, por ejemplo, la inflación mensual alcanzó 2,38%, mientras que el BCRP señaló entonces el impacto de factores como el aumento internacional de combustibles, la interrupción temporal del suministro de gas natural y líquidos de gas natural, además de factores climáticos. El Banco Central mantuvo la tasa de referencia en 4,25% y proyectó que la inflación retornaría al rango meta hacia fines de año.
Más allá de la coyuntura política
Los episodios de incertidumbre política pueden producir movimientos de corto plazo en los mercados financieros a través de cambios en las expectativas, el tipo de cambio, las primas de riesgo o las decisiones de empresas e inversionistas.
Sin embargo, para evaluar inversiones con un horizonte prolongado, el análisis incorpora otros elementos: la capacidad de generación de caja de una empresa, su nivel de endeudamiento, liquidez, perspectivas de crecimiento, exposición al ciclo económico, sensibilidad a las tasas de interés y capacidad para trasladar cambios de costos a sus precios.
En ese sentido, el escenario actual combina una tasa de referencia de 4,25%, una inflación anual de Lima de 4,44% y expectativas de inflación a 12 meses de 3,05%. Estos indicadores forman parte del entorno financiero en el que se toman las decisiones de ahorro e inversión en el Perú.
Para los inversionistas, la evolución de estas variables puede resultar relevante no solo para estimar los retornos nominales, sino también para determinar cuánto de esos rendimientos permanece después de considerar la inflación y cómo cambia el costo de oportunidad entre diferentes clases de activos.