Nuevo reglamento de hidrocarburos en Perú: los principales cambios que propone el Minem para exploración y explotación petrolera
La propuesta prepublicada por el Ministerio de Energía y Minas incorpora mecanismos de supervisión remota, fortalece las obligaciones ambientales y adopta estándares internacionales para la operación de pozos y plataformas. Especialistas advierten que las nuevas disposiciones elevarán los costos de cumplimiento, pero podrían mejorar la competitividad y sostenibilidad del sector.
La industria peruana de hidrocarburos se encamina hacia una de las transformaciones regulatorias más importantes de los últimos veinte años. El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) prepublicó el nuevo Reglamento de las Actividades de Exploración y Explotación de Hidrocarburos, una propuesta que reemplazaría al marco vigente desde 2004 y que introduce cambios en materia de supervisión, seguridad operativa, gestión ambiental y adopción de estándares internacionales.
La iniciativa surge en un contexto marcado por la necesidad de recuperar el dinamismo de un sector que enfrenta una sostenida reducción de la producción petrolera, mayores exigencias ambientales y el reto de atraer nuevas inversiones exploratorias.
Mayor supervisión y monitoreo en tiempo real
Uno de los cambios más relevantes es el fortalecimiento de la capacidad de supervisión del Estado. La propuesta plantea una interacción más directa entre las empresas operadoras y entidades como la Dirección General de Hidrocarburos (DGH), Osinergmin y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), reduciendo la concentración de reportes en Perupetro.
Asimismo, se incorpora la posibilidad de implementar sistemas de monitoreo remoto para conocer en tiempo real los niveles de producción de los lotes petroleros, con el objetivo de mejorar el control y seguimiento de las operaciones.
Producción petrolera en descenso
La exposición de motivos del proyecto identifica diversos problemas estructurales que han afectado el desempeño del subsector durante los últimos años. Entre ellos figuran la disminución de la producción nacional de crudo, los bajos factores de recuperación de los yacimientos y la existencia de pasivos ambientales asociados a operaciones antiguas.
Según el documento oficial, la producción peruana de petróleo pasó de niveles superiores a los 60 mil barriles diarios registrados durante la década del 2000 a un promedio cercano a los 39 mil barriles por día entre 2021 y 2025.
El diagnóstico también señala limitaciones en la aplicación del Régimen de Máxima Eficiencia (MER), situación que ha impedido alcanzar niveles de recuperación comparables con los estándares observados en otros países productores.
Nuevas exigencias ambientales
La reforma incorpora procedimientos específicos para el abandono temporal y definitivo de pozos, así como para el cierre de áreas e infraestructura. Además, amplía los plazos de comunicación y refuerza las responsabilidades de los operadores.
El MINEM sostiene que el país registra 3.265 pasivos ambientales en el subsector hidrocarburos, muchos de ellos vinculados a pozos abandonados de forma inadecuada. Ante ello, la propuesta establece sistemas de gestión de integridad de pozos e infraestructura bajo estándares internacionales con el propósito de reducir riesgos de fugas y contaminación.
La iniciativa también endurece las condiciones para la quema de gas y fortalece los mecanismos destinados a asegurar una recuperación más eficiente de los reservorios, en línea con las tendencias internacionales orientadas a disminuir emisiones y promover un aprovechamiento sostenible de los recursos energéticos.
Tecnología y estándares internacionales
El nuevo reglamento incorpora referencias técnicas de organismos internacionales como API, ISO y NORSOK, con el objetivo de facilitar la adopción de tecnologías actualmente utilizadas por la industria mundial.
Entre ellas destacan la sísmica 3D y 4D, la perforación horizontal, la perforación direccional y los métodos de recuperación mejorada, herramientas que buscan incrementar la productividad de los campos existentes.
Asimismo, se plantea exigir certificaciones especializadas en control de pozos para determinados cargos operativos y la implementación de sistemas de gestión de integridad en plataformas marinas y pozos de producción.
Apuesta por el desarrollo offshore
Otro de los ejes de la reforma es el impulso a las actividades costa afuera. El Gobierno considera que el Perú posee un potencial significativo de recursos en el zócalo continental y que la llegada de operadores internacionales requiere un marco regulatorio adaptado a las operaciones en aguas profundas y ultraprofundas.
El reglamento vigente fue concebido principalmente para operaciones en aguas someras y no contempla disposiciones específicas para este tipo de proyectos.
Más costos, pero también mayor previsibilidad
Especialistas consultados por Índice señalan que las nuevas exigencias regulatorias implicarán mayores costos de cumplimiento para las empresas debido a la incorporación de sistemas de monitoreo, certificaciones internacionales, reportes técnicos y programas de gestión de infraestructura.
No obstante, consideran que un marco normativo más moderno y predecible podría contribuir a reducir riesgos operativos y fortalecer la confianza de los inversionistas en un sector que busca recuperar la actividad exploratoria tras varios años de limitado desarrollo.
El Ministerio de Energía y Minas también plantea al gas natural como uno de los pilares del crecimiento futuro del subsector, en un escenario en el que la transición energética global mantendría una demanda relevante de este recurso durante las próximas décadas.
La etapa de consulta pública permitirá recoger observaciones de empresas, gremios y especialistas antes de la aprobación definitiva de una norma que, de concretarse, redefiniría las reglas de juego para la industria peruana de hidrocarburos y marcaría el cambio regulatorio más importante para el sector en más de veinte años.