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Presupuesto 2027: cuatro decisiones que las empresas pueden anticipar desde ahora

La revisión de ventas, gastos, liquidez y distintos escenarios durante los últimos meses de 2026 puede ayudar a las empresas a definir con mayor anticipación sus prioridades financieras para el próximo año.

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La planificación del presupuesto 2027 permite a las empresas anticipar ingresos, gastos, necesidades de liquidez y distintos escenarios para el próximo ejercicio. Elaboración: Índice.pe

Con el último trimestre de 2026 a punto de comenzar, las empresas ingresan a una etapa clave para definir las cifras con las que operarán durante 2027. Proyección de ventas, gastos, inversiones, contrataciones y necesidades de liquidez forman parte de una planificación que, para tener mayor utilidad en la gestión, puede empezar antes del cierre del ejercicio.

Más que un documento elaborado al finalizar el año, el presupuesto puede utilizarse como una herramienta para anticipar decisiones financieras y operativas. Para ello, resulta necesario partir de la información acumulada durante 2026, identificar tendencias y evaluar cómo podría comportarse el negocio ante diferentes escenarios.

Uno de los principales desafíos está relacionado con la disponibilidad de información. Cuando los datos de ventas, gastos, cuentas por cobrar, cuentas por pagar y flujo de caja se encuentran dispersos entre diferentes áreas o herramientas, consolidarlos puede hacer más lento el proceso de planificación.

“Uno de los primeros obstáculos aparece cuando la información necesaria para presupuestar está dispersa entre diferentes áreas o herramientas. Si ventas, gastos, cuentas por cobrar, cuentas por pagar y flujo de caja no pueden analizarse de manera conjunta, el proceso se vuelve más lento y es más difícil construir una visión completa del negocio”, explica Rigoberto Caballero, Country Manager de Defontana Perú.

1. Revisar el desempeño de 2026 para proyectar los ingresos de 2027

El primer paso consiste en revisar cómo viene evolucionando el negocio durante 2026 y utilizar esa información como referencia para elaborar las proyecciones del próximo año.

La estimación de ingresos puede considerar variables como el crecimiento esperado, la estacionalidad de las ventas, el comportamiento de los clientes y los cambios previstos en la operación.

La revisión de los resultados acumulados permite, además, identificar diferencias entre las expectativas con las que comenzó el año y el desempeño efectivo del negocio. Esa información puede servir para ajustar las metas planteadas para 2027.

La proyección, por tanto, no parte únicamente de establecer cuánto espera vender una empresa, sino de identificar qué factores explicaron sus resultados durante el ejercicio y cuáles podrían mantenerse o modificarse.

2. Anticipar gastos y necesidades de liquidez

El presupuesto también debe incorporar los compromisos que podrían tener impacto sobre la caja durante 2027.

Además de los gastos recurrentes, las empresas pueden considerar inversiones, contrataciones, compras, obligaciones pendientes y otros desembolsos previstos para el siguiente ejercicio.

En este punto, el seguimiento de las cuentas por cobrar y por pagar adquiere relevancia para estimar las necesidades de liquidez. Una empresa puede presentar crecimiento en sus ventas, pero enfrentar al mismo tiempo mayores requerimientos de capital de trabajo si sus cobros se producen después de que debe atender determinados pagos.

Revisar estas variables con anticipación permite incorporar al presupuesto los posibles requerimientos de caja y definir con mayor margen las necesidades financieras del negocio.

3. Elaborar escenarios para 2027

Otra decisión consiste en evitar que el presupuesto se construya sobre una única expectativa.

Trabajar con un escenario base, uno conservador y otro de mayor crecimiento permite estimar cómo podrían variar los resultados ante cambios en las principales variables del negocio.

Una reducción de las ventas, un incremento de determinados costos o una oportunidad de expansión pueden generar necesidades financieras diferentes. Contar con escenarios previamente definidos permite estimar qué partidas podrían ajustarse y qué recursos serían necesarios ante cada situación.

Para Caballero, la planificación debe entenderse como un ejercicio que permite preparar a la empresa frente a cambios en sus condiciones de operación.

“Presupuestar no es predecir exactamente lo que ocurrirá, sino prepararse para distintos escenarios y saber cómo actuar si las condiciones cambian”, sostiene.

4. Contrastar el presupuesto con los resultados reales

La planificación financiera no concluye con la aprobación del presupuesto.

Durante 2027, las empresas tendrán que comparar periódicamente las cifras proyectadas con los resultados que efectivamente obtengan. La diferencia entre ambos datos permitirá identificar desviaciones y determinar si es necesario modificar gastos, metas, inversiones u otras prioridades.

Este seguimiento también puede servir para identificar con mayor rapidez cambios en el comportamiento del negocio. Si las ventas evolucionan por debajo de lo previsto o determinados costos aumentan, por ejemplo, la información actualizada permite revisar las proyecciones antes de que termine el ejercicio.

La información financiera como herramienta de gestión

En este proceso, la información financiera cumple una función que va más allá del registro contable. Los datos de ventas, facturación, compras, inventarios, remuneraciones y contabilidad pueden utilizarse de manera conjunta para realizar un seguimiento más continuo del desempeño de la empresa.

Una de las alternativas para integrar esta información es el uso de sistemas ERP, que permiten centralizar diferentes procesos empresariales en una misma plataforma.

La integración de los datos facilita el seguimiento de variables como ingresos, gastos, cuentas por cobrar, cuentas por pagar y flujo de caja, así como la comparación entre las cifras presupuestadas y los resultados efectivos.

“Cuando los datos están integrados, las empresas pueden detectar con mayor rapidez qué está cambiando en su negocio y tomar decisiones sobre recursos, gastos o inversiones con información concreta”, señala Caballero.

Esta visibilidad puede resultar particularmente relevante para las pequeñas y medianas empresas, donde variaciones relativamente importantes en ventas, costos o pagos pueden tener un efecto directo sobre la liquidez.

Con el cierre de 2026 cada vez más próximo, iniciar desde ahora la planificación del siguiente ejercicio permite a las empresas llegar a 2027 con objetivos, necesidades financieras y diferentes escenarios previamente definidos. El presupuesto, en ese sentido, no solo establece cuánto espera ingresar y gastar una compañía, sino que puede servir como referencia para monitorear su desempeño durante todo el año.

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