El financiamiento del comercio exterior se ha convertido en una variable relevante para la gestión financiera de las empresas que importan insumos, adquieren maquinaria o exportan productos. El desafío consiste en cubrir el tiempo que transcurre entre el pago al proveedor, la recepción de la mercadería y la recuperación del dinero mediante su venta.
Este es el espacio en el que opera el trade finance o financiamiento del comercio internacional, un conjunto de instrumentos que permite estructurar recursos para operaciones específicas de importación y exportación, con mecanismos destinados a reducir los riesgos de pago y las necesidades de liquidez.
La dimensión del problema trasciende a una empresa o un mercado. Según el Banco Asiático de Desarrollo (ADB, por sus siglas en inglés), la brecha global de financiamiento comercial se mantuvo en US$2,5 billones en 2025, equivalente a alrededor del 10% del comercio mundial. Esta brecha comprende solicitudes de financiamiento comercial que no logran ser atendidas.
En Perú, la relevancia de estas herramientas está vinculada al volumen de las operaciones internacionales y al capital que las empresas necesitan para sostenerlas. De acuerdo con las cifras del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), las exportaciones tradicionales alcanzaron US$69.428 millones en 2025, un crecimiento de 24,6% respecto del año anterior. Las exportaciones no tradicionales sumaron US$23.405 millones, con un avance de 14,4%, mientras que las importaciones llegaron a US$58.505 millones, un incremento de 12,3%.
Detrás de estos flujos comerciales existe una necesidad de financiamiento que no siempre coincide con el momento en que se generan los ingresos. Una empresa puede tener pedidos confirmados y proveedores identificados, pero carecer de liquidez suficiente para comprar los insumos, pagar el transporte o cubrir los gastos asociados a la operación hasta que cobre sus ventas.
¿Cómo funciona el trade finance?
A diferencia de un préstamo corporativo convencional, el financiamiento comercial está vinculado a una operación identificable, como una orden de compra, una factura o un embarque. Esta relación permite evaluar las necesidades de recursos según el ciclo de la mercadería y las condiciones de pago acordadas entre comprador y vendedor.
En una importación, por ejemplo, el proveedor puede exigir el pago antes de despachar los productos, mientras que el comprador necesita recibirlos, nacionalizarlos y venderlos para recuperar su inversión. El financiamiento permite cubrir ese desfase y, dependiendo de la estructura de la operación, facilita que el importador cumpla sus compromisos sin destinar toda su caja al pago inicial.
En las exportaciones, la necesidad puede presentarse antes de que la mercadería salga del país. Los productores agroindustriales, pesqueros y manufactureros deben financiar insumos, producción, procesamiento, almacenamiento y logística antes de recibir el pago de sus compradores internacionales.
En este contexto, el financiamiento preexportación permite cubrir parte de los costos previos al embarque, sujeto a la evaluación de la empresa, la operación y las condiciones del proveedor financiero.
“En el comercio entre Perú y China, la velocidad y la certeza del pago son hoy tan importantes como el precio de la mercadería”, afirmó Víctor Egoávil, CEO de Linka, fintech peruana que ofrece servicios de pagos internacionales y financiamiento comercial.
Importaciones e inversiones elevan las necesidades de liquidez
El comportamiento de las importaciones peruanas durante 2025 muestra por qué la gestión del capital de trabajo es relevante para los negocios. Según el texto proporcionado por la empresa, el crecimiento de las compras al exterior estuvo asociado, entre otros factores, a mayores adquisiciones de bienes de capital, insumos industriales y bienes de consumo duraderos.
En el caso de la maquinaria y los equipos, el desembolso puede realizarse meses antes de que la inversión empiece a generar ingresos. Algo similar ocurre con las empresas manufactureras que importan materias primas o componentes para atender pedidos locales.
La necesidad también alcanza a los distribuidores y comercializadores que deben mantener inventarios, cubrir los costos logísticos y afrontar los plazos de pago de sus clientes. Si los recursos propios se concentran en una sola operación, la empresa puede tener menos margen para atender otras compras o aprovechar nuevas oportunidades comerciales.
Por ello, el trade finance no se limita a obtener dinero para pagar una importación. Su función también puede ser administrar el calendario de pagos y cobros, preservar liquidez para otras obligaciones y alinear el financiamiento con el ciclo de generación de ingresos.
Los límites del financiamiento bancario tradicional
Los bancos ofrecen instrumentos especializados para el comercio exterior, como cartas de crédito, cobranzas documentarias y modalidades de financiamiento para importaciones y exportaciones. Estas herramientas cumplen funciones distintas y pueden proporcionar garantías o mecanismos de pago según las condiciones pactadas.
Sin embargo, el acceso y la utilización de estos productos pueden implicar procesos documentarios extensos, evaluación crediticia, exigencias de garantías y costos asociados a comisiones, diferencias cambiarias y bancos corresponsales.
Para una empresa mediana, la disponibilidad de garantías y las líneas de crédito existentes pueden condicionar la posibilidad de financiar una operación adicional. Los tiempos de procesamiento también pueden ser relevantes cuando se deben cumplir fechas de embarque o condiciones comerciales específicas.
Esto no significa que el financiamiento bancario sea inadecuado ni que todas las empresas enfrenten las mismas dificultades. La conveniencia de cada instrumento depende del tamaño de la operación, el perfil de riesgo de las partes, el costo total, la moneda utilizada y los plazos involucrados.
En ese escenario, las fintech buscan complementar la oferta existente mediante procesos digitales, infraestructura de pagos y mecanismos alternativos para movilizar liquidez entre mercados.
La Cámara de Comercio Peruano China (Capechi), de la que Linka es miembro, señaló que la compañía ofrece infraestructura financiera que conecta América Latina, Centroamérica, Asia y Europa. La institución también destacó el uso de rutas digitales, una mesa de liquidez y equipos especializados para agilizar los pagos internacionales.
Según la información difundida por Capechi, estos mecanismos permiten que determinados pagos se procesen en horas en lugar de días. El tiempo efectivo, no obstante, depende de la ruta utilizada, las monedas involucradas, los controles de cumplimiento y las condiciones particulares de cada operación.
Stablecoins: una infraestructura para mover liquidez
Una de las alternativas que algunas fintech incorporan al financiamiento comercial es el uso de stablecoins, activos digitales diseñados para mantener un valor vinculado a otro activo, generalmente una moneda como el dólar estadounidense.
En el caso de Linka, la liquidez de determinadas operaciones se apoya en USDT. La empresa también ofrece pagos internacionales mediante stablecoins y servicios OTC (over the counter) para convertir volúmenes importantes entre monedas tradicionales y activos digitales.
El objetivo operativo es facilitar la movilización de fondos entre países y monedas, reducir determinados tiempos de liquidación y ofrecer mayor visibilidad sobre los costos de las transacciones. Para el importador, esto puede contribuir a pagar oportunamente a sus proveedores; para el exportador, puede representar una alternativa para recibir o transferir los fondos de sus ventas internacionales.
No obstante, el uso de stablecoins no elimina los riesgos del comercio exterior ni garantiza por sí mismo un financiamiento más barato. El costo final debe considerar las comisiones, el tipo de cambio, los costos de conversión, la disponibilidad de liquidez y los gastos asociados al ingreso o retiro de fondos.
También deben evaluarse los riesgos del emisor y de la infraestructura utilizada, las condiciones de redención del activo digital, la custodia y los requisitos legales y de cumplimiento aplicables. La velocidad de una transferencia tampoco equivale necesariamente a la aprobación de un crédito: son procesos distintos.
En consecuencia, la utilización de estos instrumentos exige comparar el costo integral y las condiciones de cada alternativa con las ofrecidas por los canales bancarios tradicionales.
¿Qué empresas pueden utilizarlo?
El financiamiento comercial puede ser relevante para compañías que importan maquinaria, equipos, materias primas e insumos industriales, así como para exportadores agroindustriales, pesqueros y manufactureros. También puede ser útil para distribuidores y empresas que mantienen operaciones recurrentes con proveedores o compradores internacionales.
La evaluación depende del historial de la empresa, la documentación de la transacción, la capacidad de pago, la solvencia de las partes involucradas y los criterios del proveedor financiero. Por tanto, no todas las operaciones califican automáticamente para recibir financiamiento.
Linka, de origen peruano, ofrece infraestructura de pagos que combina monedas tradicionales y stablecoins. Según la información proporcionada por la compañía, opera en Perú, México, Chile, Colombia, Argentina, Bolivia y Honduras, y atiende también a clientes de Estados Unidos, Europa y Asia. La empresa ha desarrollado servicios vinculados al comercio exterior, en particular para operaciones entre Perú y China.
Para las compañías que buscan ampliar sus compras o ventas internacionales, la decisión financiera consiste en determinar cuánto capital necesitan, durante cuánto tiempo estará comprometido y qué instrumento permite cubrir esa necesidad en condiciones competitivas.
En un mercado donde el comercio exterior requiere financiar tanto la adquisición de bienes como los periodos previos al cobro, el trade finance constituye una herramienta para administrar el capital de trabajo. Las soluciones digitales y las stablecoins amplían las alternativas disponibles, pero su aporte debe medirse por el costo total, la seguridad de la operación y su capacidad para responder a las necesidades concretas de cada empresa.