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Perú sube al puesto 10 entre los países más complejos para hacer negocios en 2026

El país pasó del puesto 13 al décimo lugar en el Índice Global de Complejidad Empresarial (GBCI) 2026 de TMF Group. Aunque la transformación digital busca agilizar procesos y fortalecer el entorno empresarial, nuevas exigencias regulatorias y sistemas híbridos aún generan mayores costos operativos y desafíos de adaptación.

Perú volvió a ubicarse entre las diez jurisdicciones más complejas del mundo para hacer negocios, según la edición 2026 del Global Business Complexity Index (GBCI), elaborado por TMF Group. El país escaló tres posiciones respecto del año anterior y pasó del puesto 13 al 10 en el ranking internacional que evalúa las condiciones regulatorias y administrativas para empresas e inversionistas.

El estudio analizó 81 jurisdicciones que representan más del 90% de la economía mundial, utilizando 292 indicadores vinculados a contabilidad, impuestos, recursos humanos, gestión legal y cumplimiento corporativo.

El retorno peruano al Top 10 rompe una tendencia de mejora sostenida observada entre 2023 y 2025, periodo en el que el país había reducido progresivamente sus niveles de complejidad empresarial.

En la región, Perú aparece por detrás de México, Brasil, Colombia, Bolivia y Argentina, pero por delante de otras economías latinoamericanas incluidas en el análisis.

La digitalización impulsa cambios, pero también nuevos desafíos

A diferencia de años anteriores, cuando factores como la incertidumbre geopolítica, la escasez de talento especializado o las exigencias tributarias explicaban gran parte de la complejidad, el informe identifica a la digitalización como el principal elemento que está transformando el entorno empresarial peruano.

La adopción de plataformas electrónicas y nuevos procesos digitales busca modernizar la relación entre empresas y autoridades. Sin embargo, durante la etapa de transición, la implementación de nuevos requisitos genera mayores exigencias de adaptación y actualización permanente de sistemas.

El informe advierte que la convivencia entre herramientas digitales y procesos tradicionales —muchos de ellos aún dependientes de trámites presenciales— produce fricciones que limitan la eficiencia operativa.

En paralelo, a nivel global el avance de la facturación electrónica continúa acelerándose. En 2026, el 58% de las jurisdicciones exige que determinadas empresas emitan comprobantes electrónicos, porcentaje superior al 54% registrado el año anterior.

Un proceso de transición con potencial de simplificación

Pese a los desafíos actuales, el reporte plantea que la digitalización podría convertirse en un factor de simplificación a largo plazo.

La automatización de procesos, la mejora en los mecanismos de cumplimiento y una mayor integración tecnológica permitirían reducir cargas administrativas y facilitar la relación entre empresas y entidades públicas.

Según TMF Group, las organizaciones que logren incorporar herramientas tecnológicas y fortalecer sus sistemas de cumplimiento tendrán mejores condiciones para operar con eficiencia y responder a un entorno regulatorio en constante cambio.

La complejidad empresarial crece a nivel mundial

El estudio también muestra que la complejidad regulatoria se ha convertido en una tendencia estructural a escala global. Cambios normativos frecuentes, mayores exigencias de transparencia y nuevos estándares tributarios están elevando los costos de cumplimiento en distintos mercados.

En el extremo opuesto del ranking, las jurisdicciones consideradas menos complejas para hacer negocios fueron Islas Caimán, Dinamarca y Jersey, debido a la simplificación de procesos y un mayor grado de madurez digital.

Para las empresas con operaciones internacionales, el informe concluye que la capacidad de adaptación tecnológica y regulatoria será un elemento cada vez más determinante para sostener el crecimiento y la competitividad.

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