Más de 881 mil estudiantes matriculados cada año en la educación superior en el Perú enfrentan riesgo de abandonar sus estudios por razones económicas, según estimaciones basadas en la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO). El problema plantea un desafío no solo para el sistema educativo, sino también para la formación de capital humano y la competitividad del país.
Ante este escenario, el estudio Invertir en el talento, elaborado por el Centro para el Análisis de Políticas Públicas en Educación Superior (CAPPES), propone ampliar las alternativas de financiamiento mediante un esquema que combine las becas existentes con créditos educativos.
La propuesta contempla la creación, mediante un proyecto de ley, del Consejo de Créditos Educativos del Perú, un organismo técnico y autónomo que tendría a su cargo el diseño y supervisión de un sistema de créditos educativos accesibles.
Desde una perspectiva económica, el planteamiento busca atender una brecha de financiamiento que afecta tanto el ingreso como la permanencia de los estudiantes en la educación superior.
Un mercado de crédito educativo todavía reducido
El documento señala que el financiamiento educativo desde el Estado mantiene actualmente una cobertura limitada. En 2025 se registraron 780 beneficiarios activos, mientras que entre 2012 y 2026 se otorgaron cerca de 4.000 créditos educativos.
La magnitud de estas cifras contrasta con el universo potencial de estudiantes que enfrentan restricciones económicas. Para CAPPES, ampliar el financiamiento permitiría atender a jóvenes que no necesariamente acceden a una beca, pero que cuentan con capacidad académica y requieren mecanismos para financiar sus estudios.
El estudio plantea que un sistema de mayor alcance debería incorporar reglas claras, mecanismos de gobernanza y criterios que permitan asegurar su sostenibilidad financiera. También identifica la necesidad de que los programas e instituciones financiados mantengan estándares de calidad y empleabilidad.
Perú tiene una menor tasa de acceso que Chile y Colombia
La brecha también se observa en el ingreso de los jóvenes a la educación superior. Según la ENAHO citada por el estudio, 37,8% de los jóvenes peruanos accede a la educación superior inmediatamente después de concluir el colegio.
El indicador se encuentra por debajo de Colombia, con 45,9%, y Chile, con 50,5%. De acuerdo con el análisis de CAPPES, si Perú buscara alcanzar una tasa de acceso similar a la chilena, tendría que incorporar aproximadamente 36.000 jóvenes adicionales cada año al sistema de educación superior.
Estas diferencias colocan al financiamiento como uno de los factores que pueden incidir en la capacidad del país para ampliar la formación de capital humano.
Créditos con pagos escalonados y garantías compartidas
La propuesta de CAPPES toma como referencia experiencias de Chile, Colombia, Costa Rica y Brasil, países donde se han desarrollado sistemas que combinan becas y créditos educativos.
Para el caso peruano, el estudio plantea mecanismos como pagos escalonados y esquemas de garantías compartidas entre el Estado y las instituciones de educación superior.
También propone dos modelos específicos: uno destinado a evitar la deserción de estudiantes que ya iniciaron sus estudios y otro orientado a financiar carreras completas.
El diseño busca que el crédito educativo no sea únicamente un mecanismo de acceso, sino también una herramienta para sostener la permanencia y culminación de los estudios.
Informalidad laboral, un desafío para la recuperación del crédito
La expansión de este tipo de financiamiento enfrenta, sin embargo, un factor estructural de la economía peruana: la informalidad laboral.
Según el estudio, las condiciones del mercado laboral pueden limitar la capacidad de los egresados para cumplir con el pago de sus obligaciones, afectando la sostenibilidad financiera de un sistema de créditos educativos.
Por ello, el documento plantea que el desarrollo del crédito educativo debe estar acompañado por mecanismos que consideren la capacidad de repago de los beneficiarios y la empleabilidad de las carreras e instituciones financiadas.
Alianzas entre Estado, universidades y sector financiero
Otra de las propuestas identificadas por CAPPES consiste en promover alianzas entre el Estado, las instituciones de educación superior, las fintech y las entidades financieras para ampliar la oferta de créditos destinados a la permanencia y culminación de estudios.
Este esquema permitiría incorporar a nuevos actores al financiamiento de la educación superior y ampliar las alternativas disponibles para los estudiantes.
La discusión adquiere relevancia económica porque el acceso a la educación superior está vinculado con la formación de capital humano, mientras que las restricciones de financiamiento pueden convertirse en una barrera para que jóvenes con capacidad académica completen su formación.
El reto, de acuerdo con el estudio, consiste en construir un sistema que combine acceso, calidad, empleabilidad y sostenibilidad financiera, de manera que los créditos puedan complementar —y no sustituir— las políticas de becas existentes.
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