La proclamación oficial del nuevo Gobierno ha reducido parte de la incertidumbre que dominó el mercado cambiario durante el proceso electoral. Tras alcanzar máximos de S/3,53 entre abril y junio, el dólar retrocedió hasta S/3,40, reflejando una mayor confianza de los inversionistas respecto del escenario político inmediato.
De acuerdo con el análisis de VT Markets, el tipo de cambio podría fluctuar entre S/3,30 y S/3,45 durante el tercer trimestre. No obstante, existe la posibilidad de que el dólar rompa el piso de S/3,30 si coinciden tres factores: precios elevados del cobre, un gabinete económico que reduzca la incertidumbre y un debilitamiento de la divisa estadounidense en los mercados internacionales.
La minería vuelve al centro de las expectativas
El desempeño de la Bolsa de Valores de Lima confirma que el mercado ha comenzado a descontar un escenario económico más favorable. En lo que va de 2026, el índice bursátil acumula un avance cercano al 28%, impulsado principalmente por las empresas mineras y financieras, sectores que concentran aproximadamente el 85% de la mejora observada.
El comportamiento de las compañías mineras responde al elevado precio internacional del cobre, el oro y la plata, mientras que el sector financiero mantiene una evolución más estable gracias al crecimiento del crédito y al ingreso constante de nuevos inversionistas al mercado de capitales.
Más dólares para la economía peruana
Desde una perspectiva macroeconómica, el destrabe de grandes proyectos mineros tendría un efecto que va más allá del mercado financiero. Un mayor volumen de inversiones incrementaría el ingreso de divisas vía exportaciones, fortalecería la recaudación tributaria y elevaría la inversión extranjera directa, factores que contribuirían a una apreciación más sostenida del sol frente al dólar.
Sin embargo, el impacto no sería inmediato. Los grandes proyectos enfrentan procesos ambientales, negociaciones con comunidades y trámites administrativos que pueden extender su ejecución durante varios meses o incluso años. Por ello, el fortalecimiento estructural del tipo de cambio dependerá tanto de la voluntad política para destrabar inversiones como de la capacidad institucional para acelerar dichos procesos.
Riesgos que aún observa el mercado
El escenario favorable tampoco está exento de amenazas. Una caída significativa en los precios internacionales de los metales, retrasos en la conformación del gabinete ministerial o un impacto económico mayor del fenómeno de El Niño podrían volver a presionar el tipo de cambio hacia niveles cercanos a S/3,45 e incluso S/3,53.
Asimismo, los analistas identifican un riesgo estructural en la reducción del free float de la Bolsa de Valores de Lima, situación que disminuye la liquidez del mercado y puede amplificar la volatilidad ante cualquier evento político o económico relevante.
En ese contexto, la evolución del dólar durante el segundo semestre dependerá menos del ruido político y más de la capacidad del nuevo Gobierno para convertir las expectativas del mercado en decisiones concretas que impulsen la inversión privada, especialmente en minería, uno de los principales generadores de divisas para la economía peruana.
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