Uno de los mitos más extendidos entre los afiliados al Sistema Privado de Pensiones (SPP) es que el dinero acumulado en una AFP se pierde cuando el titular fallece o queda en manos de la administradora. En realidad, ocurre exactamente lo contrario: el ahorro previsional mantiene un destino claramente definido por la legislación peruana y puede beneficiar a la familia del afiliado.
La diferencia radica en un aspecto jurídico que suele generar confusión: no es lo mismo ser beneficiario que ser heredero. Esa distinción determina la forma en que se distribuyen los recursos acumulados durante años de aportes y puede marcar una diferencia importante tanto en el monto recibido como en el mecanismo de acceso.
En el primer escenario, cuando existen beneficiarios reconocidos por la normativa, el fondo sirve para financiar una pensión de sobrevivencia. Este grupo está conformado por el cónyuge o conviviente, los hijos menores de edad, los hijos mayores con invalidez y, en determinados casos, los padres dependientes económicamente o con invalidez.
La distribución de la pensión responde a porcentajes establecidos por ley y se financia con el ahorro acumulado en la cuenta individual del afiliado, complementado, cuando corresponde, con la cobertura del seguro previsional.
La herencia entra en juego solo si no existen beneficiarios
La situación cambia cuando el afiliado fallece sin dejar beneficiarios con derecho a pensión. En ese caso, el dinero acumulado deja de tener un carácter previsional y pasa a integrar la masa hereditaria.
Ello permite que los recursos sean entregados a los herederos legales, quienes los reciben como una herencia y no como una pensión mensual. Dependiendo de cada caso, pueden acceder hijos mayores de edad que ya no califican como beneficiarios previsionales, así como hermanos, sobrinos, nietos u otros familiares que acrediten legalmente su condición de herederos.
Para Shirley Parodi, gerente de Servicios y Pensiones de AFP Integra, conocer esta diferencia brinda mayor tranquilidad a las familias y evita interpretaciones erróneas sobre el destino del patrimonio previsional.
“Existen mecanismos definidos para que el ahorro previsional llegue a quienes tienen derecho a recibirlo, ya sea como beneficiarios o herederos”, señala la ejecutiva.
Un derecho que no caduca
Otro aspecto poco conocido es que el derecho a reclamar tanto una pensión de sobrevivencia como la entrega del fondo por herencia no prescribe. Esto significa que, aunque ningún familiar inicie inmediatamente el trámite tras el fallecimiento del afiliado, el dinero permanece en la cuenta individual hasta que una persona con derecho legal solicite su entrega.
Desde una perspectiva financiera, esta característica protege el patrimonio acumulado durante la vida laboral del afiliado y evita que los recursos se pierdan por el simple transcurso del tiempo.
Los especialistas también recomiendan que las familias conozcan la situación previsional de sus integrantes y verifiquen oportunamente si una persona fallecida estuvo afiliada al Sistema Privado de Pensiones. Esta consulta puede realizarse de manera gratuita mediante la constancia de afiliación disponible en la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).
En un contexto en el que la educación financiera adquiere cada vez mayor relevancia, comprender el funcionamiento del sistema previsional permite tomar mejores decisiones patrimoniales y ofrece mayor seguridad a los hogares sobre el destino de uno de sus principales activos financieros: el ahorro para la jubilación.