El escenario de inversión hacia el cierre de 2026 estará marcado menos por la búsqueda de un activo ganador y más por la capacidad de los inversionistas para discriminar entre oportunidades, riesgos y valorizaciones. En un contexto de mayor dispersión entre mercados, tasas de interés todavía elevadas y creciente exigencia sobre los retornos de las nuevas inversiones, la selectividad vuelve a ocupar un lugar central en la construcción de portafolios.
Esta es la lectura de SURA Investments, que identifica tres tendencias globales que podrían condicionar las decisiones de inversión durante los próximos meses: una mayor exigencia sobre los retornos asociados a la inteligencia artificial (IA), el renovado interés por la diversificación geográfica y el impacto de las tasas de interés sobre la relación entre renta variable y renta fija.
“Estamos entrando en una etapa en la que identificar una tendencia atractiva ya no es suficiente. El inversionista necesita evaluar cuánto está pagando por participar de ella, qué capacidad existe para generar retornos y qué función cumple esa inversión dentro del portafolio. En un mercado con mayor dispersión, la selectividad y la diversificación vuelven a ser determinantes”, señaló Mauricio Guzmán, head de Estrategia de Inversión de SURA Investments.
Un inversionista latinoamericano más defensivo
El análisis de SURA se produce en un escenario en el que los inversionistas de alto patrimonio de América Latina han venido ajustando sus carteras. El estudio Pulso del Inversionista de Alto Patrimonio Latam, elaborado por SURA Investments junto con la consultora Provokers, recoge 579 encuestas realizadas en México, Colombia, Chile y Perú durante mayo de 2026. El universo considerado corresponde a inversionistas con al menos US$50.000 en productos de inversión activos.

El estudio muestra que 58% de los inversionistas latinoamericanos realizó cambios en su portafolio durante los últimos seis meses, mientras que 47% incrementó su exposición a dólares u otras monedas extranjeras. En Perú, el 57% reportó cambios en sus inversiones y 47% señaló haber aumentado su posición en moneda extranjera.
La respuesta también ha tenido un carácter defensivo. Entre quienes modificaron sus portafolios, 24% incrementó su liquidez, 23% postergó decisiones relevantes, otro 23% aumentó su exposición a dólares u otras monedas fuertes y 22% elevó su posición en renta fija, depósitos a plazo o instrumentos conservadores. En el caso peruano, la dolarización fue la principal de estas estrategias: 27% de quienes hicieron cambios aumentó su posición en dólares u otras monedas fuertes.
Este comportamiento es consistente con el perfil de riesgo identificado por el estudio de SURA. Nueve de cada diez inversionistas consultados se ubican entre perfiles moderados y conservadores, con una preferencia por preservar el patrimonio y lograr un crecimiento gradual antes que asumir riesgos orientados a una rentabilidad agresiva.
Perú: más exposición local, pero con el dólar como protección
El caso peruano presenta algunas particularidades dentro de la región. Según el estudio, 70% de las inversiones de los participantes peruanos permanece en activos del país y 30% en el extranjero, una distribución que contrasta con otros mercados de la región y confirma el predominio de la exposición local entre los inversionistas peruanos.

Sin embargo, la permanencia en activos locales convive con una mayor búsqueda de cobertura cambiaria. El estudio de SURA sobre el perfil del inversionista peruano señala que el dólar, los bienes raíces locales, el efectivo y el oro aparecen entre los principales activos utilizados como mecanismos de protección patrimonial. Además, 47% considera al dólar como un componente fijo de su portafolio.
La incertidumbre política también ocupa un lugar relevante en las decisiones. En Perú, 30% identifica la inestabilidad política y la rotación de autoridades como uno de los principales factores que condicionan la estabilidad de sus inversiones, mientras que 28% menciona los cambios políticos o electorales. La inflación y la pérdida de valor del dinero encabezan el listado, con 37%.
El comportamiento refleja una lógica de protección, pero no necesariamente de salida completa del mercado. De hecho, 71% de los inversionistas peruanos declara algún grado de optimismo para los próximos seis meses, mientras solo 4% se ubica en el grupo pesimista. A nivel latinoamericano, el optimismo alcanza también 71%.
La IA entra en una fase de mayor exigencia
Uno de los principales cambios en los mercados globales está relacionado con la inteligencia artificial. El fuerte incremento de las inversiones vinculadas a esta tecnología comienza a trasladar la atención desde el volumen de capital destinado a IA hacia la capacidad de las empresas para convertir ese gasto en productividad, ingresos y flujo de caja.
Los datos de S&P Global Market Intelligence apuntan precisamente en esa dirección. Su investigación sobre IA señala que solo 46% de las iniciativas lanzadas durante el último año se encuentra encaminada a generar un retorno positivo sobre la inversión dentro de los siguientes 12 meses. Asimismo, apenas 37% de las iniciativas analizadas está operativa y generando valor.
La implicancia para los mercados es que la narrativa tecnológica por sí sola podría perder capacidad para justificar determinadas valorizaciones. Para los inversionistas, la diferenciación estará cada vez más relacionada con identificar compañías que cuenten con modelos de negocio capaces de monetizar sus inversiones en IA y generar resultados financieros sostenibles.
En esa línea, Morgan Stanley sostiene que las mayores tasas y una revisión más rigurosa del gasto en IA están elevando el nivel de exigencia sobre las empresas. Su análisis de agosto plantea favorecer compañías con flujos de caja de calidad, exposición diversificada y bonos de alta calidad de vencimiento intermedio.
Europa amplía el mapa de oportunidades
La diversificación geográfica es otro de los elementos que podrían ganar protagonismo durante la segunda mitad de 2026.
El STOXX Europe 600 registraba al cierre de junio un avance de 10,9% en el año, mientras que al cierre de julio acumulaba una rentabilidad de 12,3%, según las fichas del índice. El desempeño ha estado acompañado por una composición sectorial más diversificada, con presencia relevante de industrias, bancos, salud, servicios financieros, tecnología, construcción, energía y seguros.
La importancia de Europa para un portafolio global también está relacionada con la naturaleza internacional de sus compañías. Cerca de 60% de las ventas de las empresas del STOXX 600 se genera fuera de Europa, según datos citados por Goldman Sachs y recogidos en análisis de mercado.
Para un inversionista latinoamericano, esto implica que diversificar hacia Europa no necesariamente significa asumir una apuesta exclusiva por el desempeño de la economía europea. La exposición también puede incorporar empresas con ingresos y operaciones distribuidos globalmente.
Tasas altas devuelven protagonismo a los bonos
El costo del financiamiento constituye el tercer factor que modifica el escenario. Las tasas de interés más elevadas aumentan la exigencia sobre las empresas y proyectos de inversión, pero simultáneamente mejoran el atractivo relativo de determinados instrumentos de renta fija.
Morgan Stanley señala que los mayores rendimientos reales permiten obtener ingresos atractivos sin asumir necesariamente un riesgo crediticio excesivo. La firma también destaca que el aumento de la dispersión entre emisores vuelve más importante la selección de valores y la gestión activa.
En otro análisis publicado en agosto, Morgan Stanley plantea que los portafolios pueden beneficiarse de combinar acciones con bonos de alta calidad y duración intermedia, particularmente en un escenario donde las tasas de largo plazo permanecen elevadas y la volatilidad puede aumentar.
Esta dinámica es relevante para América Latina, donde las decisiones de inversión están estrechamente relacionadas con la evolución del dólar, las tasas internacionales, la inflación y las condiciones financieras domésticas.
Diversificación internacional todavía tiene espacio en Perú
El estudio de SURA muestra que la diversificación internacional es una intención presente en buena parte de los inversionistas latinoamericanos. En el conjunto de la región, aproximadamente la mitad está evaluando incrementar o iniciar inversiones fuera de su país. Entre los inversionistas peruanos que actualmente mantienen sus inversiones exclusivamente en el país, 35% está evaluando activamente mover patrimonio al exterior y otro 41% ya lo ha considerado, aunque sin convertirlo todavía en una decisión concreta.

Esto configura una oportunidad potencial para ampliar la diversificación de las carteras peruanas, aunque el proceso no necesariamente supone abandonar los activos locales.
La lógica planteada por SURA apunta precisamente a combinar distintas fuentes de retorno, monedas y riesgos. En lugar de reemplazar la exposición peruana por activos internacionales, la diversificación permitiría reducir la concentración del patrimonio y complementar los activos locales con instrumentos vinculados a otras economías.
Un escenario de cautela, pero no de paralización
Los resultados del estudio muestran que la incertidumbre no ha llevado a los inversionistas latinoamericanos a abandonar el mercado. Más bien, ha generado una reorganización de sus carteras.
El 58% realizó cambios durante los últimos seis meses y otro 33% considera hacerlo. En paralelo, siete de cada diez inversionistas mantienen algún grado de optimismo respecto de los próximos seis meses.
En Perú, esta combinación se expresa en una mayor preferencia por activos de protección, exposición al dólar y una elevada atención a los factores políticos y económicos. Al mismo tiempo, los inversionistas mantienen una percepción relativamente favorable sobre sus propios activos: el estudio registra un saldo neto positivo de 43% respecto de la expectativa de evolución del valor de las inversiones en el conjunto de Latinoamérica.
Para SURA Investments, el escenario hacia el cierre de 2026 exige, por tanto, una aproximación menos concentrada. La selección de activos deberá considerar no solo su potencial de crecimiento, sino también sus valorizaciones, generación de caja, calidad crediticia, moneda, horizonte de inversión y función dentro del portafolio.
La conclusión para el inversionista peruano se ubica así en un punto intermedio: mantener la exposición a las oportunidades locales, pero complementar el patrimonio con activos internacionales y mecanismos de protección frente a la volatilidad. En un mercado donde las diferencias entre empresas, sectores y regiones pueden ampliarse, la diversificación y la selectividad pasan a ser herramientas de gestión del riesgo tanto como estrategias para buscar rentabilidad.
El estudio de SURA resume este cambio en el comportamiento regional: el inversionista de alto patrimonio no ha dejado de invertir, sino que está reorganizando su estrategia hacia protección, liquidez y resiliencia.
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