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Avicultura peruana consolida su peso económico y apuesta por la innovación para sostener su crecimiento

El sector ya representa el 24,3% de la producción agropecuaria nacional y busca fortalecer su competitividad mediante mayores estándares de bioseguridad, trazabilidad e incorporación de tecnología, factores que hoy son determinantes para garantizar la seguridad alimentaria y responder a una demanda cada vez más exigente.

La avicultura peruana atraviesa uno de sus momentos de mayor consolidación como motor del agro nacional. Más allá de ser la principal fuente de proteína animal para millones de familias, el sector se ha convertido en un actor estratégico para la economía peruana, aportando el 24,3% del Valor Bruto de la Producción Agropecuaria durante 2025 y reafirmando su capacidad para sostener el abastecimiento interno en un contexto de crecientes exigencias sanitarias y de competitividad.

Las cifras reflejan una industria que continúa expandiéndose. Según datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), la producción de pollo aumentó 4,5% en 2025 respecto al año anterior, mientras que la producción de huevo registró un crecimiento de 0,6%, impulsado por una mayor capacidad instalada y mejores indicadores de productividad.

Sin embargo, el crecimiento del sector ya no depende únicamente del incremento de la producción. La competitividad de la industria avícola está cada vez más ligada a su capacidad para incorporar innovación, fortalecer la bioseguridad y garantizar la inocuidad de sus productos, condiciones indispensables para responder a un consumidor más informado y a mercados que demandan estándares cada vez más rigurosos.

En ese escenario, la Asociación Peruana de Avicultura (APA) sostiene que la inversión en protocolos sanitarios, monitoreo veterinario permanente, sistemas de trazabilidad y herramientas tecnológicas constituye un componente esencial para asegurar la sostenibilidad del negocio en el largo plazo. Estas medidas permiten reducir riesgos operativos, mejorar la eficiencia de la cadena productiva y fortalecer la confianza del mercado.

La trazabilidad, por ejemplo, ha dejado de ser únicamente un mecanismo de control sanitario para convertirse en un activo estratégico que incrementa la transparencia de la producción y mejora la capacidad de respuesta frente a eventuales contingencias. Del mismo modo, la capacitación permanente del capital humano y la adopción de tecnologías de gestión permiten optimizar procesos, reducir costos y elevar los niveles de productividad.

Este enfoque cobra especial relevancia en un contexto donde la seguridad alimentaria se ha convertido en un factor de competitividad. Las empresas que invierten en sistemas preventivos, innovación y mejora continua no solo protegen la salud de los consumidores, sino que fortalecen la resiliencia de toda la cadena de suministro frente a riesgos sanitarios, climáticos o logísticos.

De cara a los próximos años, el principal desafío para la avicultura peruana será mantener el ritmo de crecimiento sin perder eficiencia. Ello requerirá continuar impulsando inversiones en infraestructura, automatización, tecnología sanitaria y sostenibilidad, factores que permitirán consolidar una industria más productiva, competitiva y preparada para responder a las nuevas demandas del mercado.

En el marco del Día del Avicultor Peruano, el sector reafirma así su compromiso con una visión de largo plazo, donde el crecimiento económico, la innovación y la producción responsable se consolidan como pilares para seguir fortaleciendo uno de los negocios agroindustriales más relevantes del país y un componente esencial de la seguridad alimentaria nacional.

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