La eventual modificación del calendario de feriados nacionales podría generar cambios en la forma en que las empresas organizan sus jornadas, distribuyen cargas de trabajo y planifican sus operaciones. La propuesta contempla trasladar al lunes más cercano los feriados que coincidan con martes, miércoles o jueves, mientras que aquellos que caigan viernes se mantendrían en esa fecha.
Para Adecco, el cambio podría reducir la fragmentación de las semanas laborales y otorgar mayor previsibilidad a las organizaciones, aunque sus efectos dependerán de la capacidad de las empresas para anticipar sus necesidades operativas y distribuir adecuadamente las tareas.
Actualmente, Perú cuenta con 16 feriados nacionales, luego de las incorporaciones realizadas en 2021 y 2023. La propuesta planteada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ya cuenta con respaldo de la Comisión de Trabajo del Congreso, así como de gremios empresariales y de trabajadores.
La lógica de trasladar determinados feriados al lunes también es aplicada en otros países de la región y en Estados Unidos, donde existen feriados cuya fecha de descanso se fija en el lunes más cercano.
El impacto sobre la organización empresarial
Desde la perspectiva empresarial, uno de los principales cambios estaría relacionado con la planificación de las semanas laborales.
Cuando un feriado se ubica a mitad de semana, las empresas deben reorganizar reuniones, turnos, entregas, procesos productivos y compromisos con clientes. En determinadas actividades, esto puede tener efectos sobre las cadenas de suministro y generar costos adicionales.
Adecco señala que uno de los aspectos a considerar es el pago asociado al trabajo realizado durante un feriado cuando no existe descanso sustitutorio. En estos casos puede generarse una sobretasa del 100%, según corresponda al régimen laboral aplicable.
“La medida no debería evaluarse únicamente por el número de feriados, sino por la forma en que permite ordenar el calendario y anticipar sus efectos”, señala Andre Robilliard, VP General Counsel y Head of Integrity & Compliance LATAM de Adecco.
El planteamiento de la consultora apunta a que un calendario más previsible permitiría a las compañías programar con mayor anticipación sus necesidades de personal, producción y atención al cliente.
El riesgo del “efecto acordeón”
Uno de los desafíos identificados por Adecco es el denominado “efecto acordeón”. Este podría producirse cuando la reducción de días laborables de una semana lleva a concentrar una mayor cantidad de tareas antes del feriado y, posteriormente, genera una acumulación de pendientes al momento del retorno.
En ese escenario, el beneficio de una semana laboral más ordenada podría verse acompañado por una mayor intensidad de trabajo en determinados periodos.
Para reducir este riesgo, las empresas tendrían que anticipar sus cargas de trabajo, evitar concentrar artificialmente los plazos de entrega en semanas reducidas y distribuir las tareas entre los equipos.
También deberían establecer con anticipación responsables, coberturas y prioridades, especialmente en áreas cuya operación no puede detenerse durante un feriado.
Adecco recomienda, además, revisar las políticas internas sobre descansos y turnos y realizar ajustes en sistemas de nómina, asistencia y control de jornadas.
Un punto relevante será diferenciar los feriados nacionales de los días no laborables compensables, debido a que estos últimos tienen un tratamiento distinto y requieren la recuperación de horas.
Fines de semana largos y mercado laboral
El traslado de feriados también podría tener implicancias en la relación entre empresas y trabajadores.
Según Adecco, la posibilidad de contar con fines de semana largos puede contribuir al bienestar y convertirse en un elemento adicional dentro de las estrategias de atracción y retención de talento, particularmente en un mercado laboral donde la conciliación entre vida personal y trabajo adquiere mayor relevancia.
Sin embargo, la consultora señala que este factor no reemplaza otros componentes de una propuesta laboral, como las oportunidades de desarrollo, condiciones competitivas, liderazgo y reglas equitativas para trabajadores de actividades con operación continua.
Esto último adquiere especial importancia en sectores como salud, transporte, seguridad, hotelería y determinadas industrias, donde la actividad debe mantenerse durante los días feriados y requiere esquemas específicos de cobertura.
Turismo, comercio y servicios entre los sectores con mayor movimiento
El cambio en el calendario también podría tener efectos sobre la actividad económica asociada a los fines de semana largos.
Los datos citados por Adecco, con base en información del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), muestran el movimiento generado por algunos de los principales feriados de 2026.
Durante Semana Santa se movilizaron aproximadamente 1.9 millones de viajeros, con un gasto estimado de US$228.5 millones. Para el feriado por el Día del Trabajo se proyectaron 955,000 turistas y US$136 millones, mientras que San Pedro y San Pablo habría movilizado 936,000 turistas, con un impacto económico estimado en US$130 millones.
En conjunto, estos tres periodos representaron alrededor de 3.79 millones de turistas y US$494.5 millones de impacto económico.
El efecto puede alcanzar principalmente a actividades vinculadas al turismo, comercio y servicios, debido al incremento de la demanda durante los periodos de descanso prolongado.
La construcción también podría encontrar ventajas en un calendario más previsible, particularmente para la coordinación de cronogramas, proveedores y disponibilidad de personal.
El desafío para las operaciones continuas
El eventual cambio no tendría el mismo efecto en todas las actividades económicas.
Mientras algunos negocios pueden beneficiarse de una mayor demanda concentrada en fines de semana largos, otros deben mantener sus operaciones independientemente del calendario.
En actividades como salud, transporte, seguridad, hotelería y determinados servicios industriales, la planificación de turnos y coberturas resulta determinante para garantizar la continuidad de las operaciones.
A ello se suma la situación de los trabajadores informales, quienes no necesariamente acceden al descanso remunerado ni a la protección económica asociada a un feriado nacional.
Por ello, el impacto de un eventual traslado de feriados no se limitaría a la cantidad de días de descanso. También involucraría la manera en que las empresas reorganizan sus procesos, administran sus recursos humanos y responden a cambios en la demanda.
Como resume Robilliard, un calendario más ordenado puede generar valor para empresas y trabajadores siempre que esté acompañado de una adecuada organización del trabajo.
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