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Economía

Caída de ventas en Gamarra frena compras de materia prima importada

Edward Raymundo, presidente de Fedegama, estima que las ventas mayoristas y minoristas cayeron 25% durante la campaña de invierno. La acumulación de prendas sin vender y de telas importadas limita la liquidez de los confeccionistas, que han reducido sus compras de materia prima para la siguiente temporada.

Empresarios y comerciantes de Gamarra enfrentan menores ventas y ajustan sus compras de telas e insumos ante la incertidumbre sobre la demanda de la campaña de verano. Foto: Andina.

La caída de las importaciones de ropa de verano coincide con una menor demanda y las pérdidas acumuladas durante la campaña de invierno. Edward Raymundo, presidente de la Federación de Empresarios de Gamarra (Fedegama), advierte que los saldos de mercadería y la menor liquidez condicionan las decisiones de compra y producción de los confeccionistas, que dependen en gran medida de telas e insumos importados.

La caída de la demanda reduce la liquidez de los confeccionistas

La menor rotación de prendas de vestir está afectando las ventas y la disponibilidad de capital de trabajo de los empresarios de Gamarra, según Edward Raymundo, presidente de la Federación de Empresarios de Gamarra (Fedegama). El dirigente estima que las ventas al por mayor y menor disminuyeron 25% durante la campaña de invierno, en un contexto de acumulación de inventarios y menores compras de insumos.

“Nuestros empresarios gamarrinos se stockearon de materia prima (tela importada) y eso es un capital quedado estancado. Por ello hay poca liquidez”, señaló Raymundo al describir la situación de los confeccionistas.

El dirigente atribuyó parte de la menor demanda a la incertidumbre comercial y al encarecimiento del petróleo en medio de las tensiones en Medio Oriente. Explicó que una parte de las telas utilizadas en la confección deriva de productos petroquímicos, por lo que las variaciones en los costos internacionales pueden repercutir en el abastecimiento de insumos textiles.

La contracción de las ventas durante el invierno también condiciona la preparación de la campaña de verano. Los empresarios deben administrar las existencias que no lograron vender y, al mismo tiempo, disponer de recursos para producir prendas destinadas a la siguiente temporada.

Menores compras de telas y avíos para reducir riesgos

Ante la incertidumbre sobre el comportamiento del mercado, los confeccionistas de Gamarra están reduciendo sus compras de materia prima. Raymundo estima que las importaciones de telas e insumos para confección disminuyeron alrededor de 25%, como parte de las medidas adoptadas por los empresarios para limitar su exposición a nuevos excedentes.

“La medida tomada es precaución a la hora de importar la materia prima (tela y avíos). Hay una reducción considerable”, afirmó Raymundo.

El ajuste de las compras de insumos no supone, sin embargo, que los negocios hayan abandonado la producción contra inventario. Según el dirigente, los empresarios continúan adquiriendo materiales y confeccionando prendas para atender la demanda que identifican en el mercado.

“No se trabaja contra pedido; al contrario, respetaremos el mercado libre”, indicó Raymundo. Añadió que los comerciantes y productores de Gamarra mantienen clientes en distintas regiones del país, un mercado que les permite colocar parte de la mercadería que no se vendió durante la campaña de invierno.

La búsqueda de compradores en provincias constituye una de las alternativas para dar salida a los inventarios acumulados. No obstante, el dirigente señaló que la recuperación del capital invertido sigue siendo una preocupación, debido a las obligaciones financieras que deben afrontar los negocios mientras esperan concretar sus ventas.

El caso refleja una dificultad de gestión para las empresas de confecciones: reducir las compras para evitar excedentes, sin dejar de producir las prendas que esperan vender durante la siguiente campaña.

El financiamiento, una variable para la recuperación de las ventas

La disponibilidad de liquidez aparece como uno de los principales factores que condicionan las decisiones empresariales en Gamarra. Los recursos inmovilizados en telas y prendas sin vender limitan la capacidad de financiar nuevas compras, mientras que las obligaciones con las entidades financieras continúan generando compromisos de pago.

Raymundo señaló que el menor consumo ha ocasionado pérdidas que considera millonarias para el sector. Sin embargo, no proporcionó una estimación consolidada del monto de esas pérdidas ni cifras sobre los niveles actuales de inventario.

La situación financiera de cada empresa dependerá de sus costos, el volumen de mercadería acumulada, sus condiciones de crédito y la velocidad con que logre recuperar el dinero invertido. En ese escenario, la reducción de las compras de insumos constituye una respuesta para controlar el riesgo, aunque también condiciona el volumen de producción que puede financiarse con recursos propios.

La evolución de las ventas durante la campaña de verano será relevante para determinar cuánto capital pueden recuperar los empresarios y qué capacidad tendrán para reponer sus existencias en los siguientes meses.

Materias primas importadas presionan la estructura de costos

La dependencia de insumos extranjeros es otro factor que incide en la estructura de costos de los confeccionistas. Raymundo sostuvo que una parte importante de los empresarios utiliza algodón y telas procedentes del exterior, incluidos insumos de origen estadounidense y pakistaní.

“En realidad, en el Perú ya no hay casi nada de algodón. Los que siembran son pocos”, manifestó al referirse a la disponibilidad de materia prima nacional.

Una eventual subida de los precios de las telas, los hilados y otros materiales puede elevar los costos de producción. Sin embargo, la posibilidad de trasladar esos incrementos al precio final depende de la capacidad de compra de los consumidores y de los precios ofrecidos por los competidores.

En opinión de Raymundo, los bajos ingresos y el limitado poder adquisitivo de una parte de los consumidores dificultan que los confeccionistas trasladen íntegramente los mayores costos a sus prendas. Esto obliga a los negocios a administrar sus márgenes en un mercado donde el precio es una variable relevante para la decisión de compra.

El dirigente también cuestionó las condiciones de competencia frente a las grandes cadenas comerciales, a las que atribuyó ventajas por sus volúmenes de adquisición. No obstante, no presentó información comparativa sobre los precios de compra, los costos logísticos o los márgenes comerciales de estas empresas y de los productores de Gamarra.

La variedad de diseños como factor de diferenciación

Frente a la competencia de las prendas importadas y de las grandes cadenas comerciales, Raymundo destacó la diversidad de diseños y colores que pueden ofrecer los negocios de Gamarra.

Según el presidente de Fedegama, los empresarios del emporio comercial manejan una oferta de aproximadamente 5.000 variedades de diseños y colores, frente a entre 180 y 200 que, según su estimación, ofrecerían las grandes empresas a las que hizo referencia.

Esta amplitud de oferta constituye, desde su perspectiva, una ventaja para atender diferentes preferencias de los consumidores y segmentos del mercado. Sin embargo, la variedad también exige decisiones de compra y producción que consideren la rotación de cada modelo, pues una colección amplia puede generar excedentes si las ventas no alcanzan las previsiones.

El desempeño comercial de las siguientes campañas dependerá, entre otros factores, de la respuesta de los consumidores, la capacidad de los empresarios para administrar sus inventarios y los costos de abastecimiento de materia prima.

Fedegama señala obstáculos municipales y tributarios

Además de los factores asociados con el consumo y los costos, Raymundo identificó problemas en la relación de los empresarios con las autoridades municipales y tributarias.

“El primer obstáculo es la municipalidad”, afirmó el dirigente, quien cuestionó la gestión de sucesivas administraciones y sostuvo que los empresarios no encuentran suficiente apoyo institucional para desarrollar sus actividades.

También expresó críticas a la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), al considerar que las exigencias tributarias dificultan el crecimiento de los emprendedores.

Las condiciones de fiscalización, el acceso al financiamiento, la productividad y la competencia con el comercio informal son aspectos que pueden influir en el funcionamiento de las empresas textiles. Para determinar su peso relativo en la situación actual de Gamarra, sería necesario contrastar las percepciones del gremio con información sobre costos operativos, acceso al crédito y desempeño comercial.

Raymundo sostuvo que los empresarios esperan medidas que faciliten el desarrollo de sus negocios y les permitan competir en mejores condiciones.

El mercado de verano será clave para recuperar capital

La caída de 10,6% en el valor de las importaciones de seis categorías de prendas de verano entre enero y setiembre de 2026, reportada por el Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima, se produce en un escenario de ajustes en los pedidos y de cautela ante los inventarios. El volumen importado también retrocedió 9,4% en el mismo periodo.

Estas cifras describen el comportamiento de las compras externas, pero no permiten establecer por sí solas si la producción nacional ha ganado participación o si la reducción responde principalmente a un menor consumo. Para distinguir ambos efectos se requiere información adicional sobre las ventas locales, la producción y los inventarios del sector.

En Gamarra, según Fedegama, los efectos de la campaña de invierno se reflejan en la menor liquidez de los negocios y en la reducción de las compras de materia prima. Los empresarios buscan colocar prendas en mercados regionales mientras ajustan sus adquisiciones de telas y avíos para limitar el riesgo de acumular nuevos excedentes.

La evolución de las ventas de verano permitirá observar si los confeccionistas logran recuperar parte del capital comprometido en sus inventarios y financiar la siguiente etapa de producción. Para los negocios del emporio comercial, el resultado dependerá de la demanda, los precios de los insumos, las condiciones de financiamiento y su capacidad para adecuar la oferta a las decisiones de compra de los consumidores.

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