Las mujeres que trabajan en plataformas digitales en línea realizan una mediana mensual de 10 tareas, la mitad de las 20 registradas entre los hombres. La diferencia forma parte de las brechas de género identificadas en el estudio Mujeres en la economía de plataformas: desafíos y oportunidades en Iberoamérica, elaborado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ONU Mujeres.
El informe examina las oportunidades y dificultades que enfrentan las mujeres en este mercado laboral, donde la flexibilidad para organizar horarios y realizar tareas desde distintos lugares convive con problemas relacionados con la disponibilidad de encargos, la estabilidad de los ingresos y el acceso a la protección social.
Los resultados se basan, entre otras fuentes, en una encuesta en línea aplicada por la OIT a 1.153 personas que trabajan en plataformas digitales entre diciembre de 2023 y marzo de 2024. Las cifras corresponden a la muestra regional analizada y no deben interpretarse como estadísticas representativas exclusivamente del Perú.
Menos tareas en un mercado laboral digital
El promedio mensual de tareas fue de 10 entre las mujeres y 20 entre los hombres, según el estudio. Además, el 65,5% de las trabajadoras encuestadas realizó hasta 15 tareas durante el último mes, mientras que los hombres tuvieron mayor participación en los segmentos de mayor volumen de actividad.

El promedio permite identificar el punto central de la distribución de los datos: la mitad de las mujeres registró un número de tareas igual o inferior a 10 y la mitad de los hombres, igual o inferior a 20. No significa que cada mujer realice exactamente la mitad de las tareas de cada hombre ni permite concluir, por sí sola, que exista una diferencia equivalente en los ingresos.
El volumen de encargos puede influir en las oportunidades de generar ingresos, aunque el resultado económico también depende de factores como la remuneración por tarea, el tiempo requerido para completarla, la categoría de trabajo y la demanda de los clientes.
Por ello, la diferencia identificada plantea la necesidad de examinar cómo se distribuyen las oportunidades en las plataformas y qué condiciones inciden en la cantidad de trabajo que consigue cada persona.
La falta de tareas limita las horas de trabajo
La disponibilidad de encargos también aparece como una dificultad para las trabajadoras que desean ampliar su actividad. Según el estudio, el 95,6% de las mujeres encuestadas manifestó que quería trabajar más horas en plataformas digitales en línea.
Entre quienes deseaban ampliar su jornada, el 51,8% señaló que la principal limitación era la insuficiencia de tareas disponibles. Otro 14,9% mencionó que la remuneración era inadecuada, mientras que el 13,4% indicó que no disponía de tiempo suficiente.
Los resultados muestran que el interés por trabajar más no necesariamente se traduce en mayores oportunidades de actividad remunerada. La cantidad de tareas disponibles depende de la demanda y de las características de cada plataforma, así como de los mecanismos mediante los cuales se ofrecen y asignan los encargos.
En el trabajo digital, además, la rapidez de respuesta puede influir en la visibilidad de los perfiles. El informe advierte que tardar en responder o aceptar una tarea puede reducir las posibilidades de recibir nuevos encargos, debido al funcionamiento de los sistemas algorítmicos.
Flexibilidad laboral y responsabilidades de cuidado
La posibilidad de elegir cuándo y dónde trabajar es uno de los aspectos valorados de las plataformas digitales. Para algunas personas, esta modalidad permite combinar actividades remuneradas con otros empleos, estudios o responsabilidades familiares.
Sin embargo, la flexibilidad horaria no elimina las restricciones de tiempo. Las responsabilidades domésticas y de cuidado pueden reducir las horas disponibles para trabajar, mientras que la necesidad de responder rápidamente a nuevas oportunidades puede dificultar la conciliación entre el empleo y la vida personal.
En las plataformas de trabajo en línea, estas condiciones se combinan con una demanda que puede surgir en distintos horarios y zonas geográficas. El estudio señala que la demora en responder o aceptar encargos puede afectar la visibilidad algorítmica de quienes trabajan y limitar el acceso a nuevas tareas.
Desde una perspectiva de género, el desafío consiste en determinar de qué manera estas condiciones afectan la participación de las mujeres y si las reglas de funcionamiento de las plataformas toman en cuenta las distintas circunstancias en las que se desarrolla el trabajo.
La brecha en el número de tareas no permite establecer por sí sola que las responsabilidades de cuidado o los algoritmos sean su causa. Para llegar a esa conclusión se requiere información adicional sobre las condiciones de participación, los encargos ofrecidos, los ingresos y los criterios de asignación.
Ingresos y protección social
El estudio también identifica la importancia de las plataformas como fuente de ingresos para las mujeres. Para el 49,4% de las encuestadas, el trabajo en estas plataformas constituye su principal fuente de ingresos, mientras que para el 50,6% representa un ingreso complementario.
A pesar de ello, el acceso a la protección social es limitado. El 58% de las mujeres que trabajan en plataformas digitales en línea cuenta con seguro de salud, frente al 59,1% de los hombres. Más de la mitad de las trabajadoras que tienen esta cobertura debe financiarla de manera independiente.
La diferencia es más pronunciada en algunas prestaciones de largo plazo. Solo el 29% de las mujeres encuestadas dispone de un plan de retiro o jubilación. Asimismo, aproximadamente una de cada cuatro cuenta con seguro de desempleo y cobertura ante riesgos laborales.

El informe señala que, en la mayoría de los aspectos de protección social examinados, los hombres registran mayores niveles de cobertura. También advierte que la protección de las trabajadoras depende en buena medida de contribuciones individuales.
Esta situación tiene implicancias económicas: cuando los ingresos son variables y el acceso a prestaciones depende de aportes propios, afrontar periodos sin trabajo, accidentes o la jubilación puede resultar más difícil. La posibilidad de obtener ingresos mediante una plataforma, por tanto, no garantiza por sí sola una cobertura equivalente a la de otras modalidades de empleo.
Algoritmos y transparencia en la asignación de tareas
Los sistemas automatizados cumplen un papel relevante en la organización del trabajo digital. Según la plataforma, pueden intervenir en la distribución de encargos, la evaluación del desempeño, la visibilidad de los perfiles, la determinación de remuneraciones y la suspensión o desactivación de cuentas.
El estudio de la SEGIB, la OIT y ONU Mujeres aborda las desigualdades de género en el acceso y uso de la tecnología, así como en su diseño y gobernanza. Estas dimensiones importan porque las herramientas digitales no operan de manera aislada de las condiciones sociales y laborales en las que se utilizan.
La transparencia sobre los criterios de asignación permitiría conocer mejor cómo se distribuyen las oportunidades. También resulta relevante que las personas trabajadoras puedan comprender las decisiones que afectan su acceso a encargos y disponer de mecanismos para cuestionarlas.
La diferencia en el volumen de tareas registrada por el informe no demuestra que los algoritmos discriminen a las mujeres. Sin embargo, constituye un dato que puede orientar nuevas investigaciones sobre la distribución del trabajo y las condiciones que influyen en el acceso a los encargos.
Para evaluar si existe una brecha atribuible al funcionamiento de los sistemas automatizados, sería necesario comparar información sobre la demanda, las categorías de tareas, las calificaciones, la disponibilidad horaria y los criterios utilizados por cada plataforma.
Perú: el desafío de regular el trabajo en plataformas
En el Perú, el debate sobre la regulación de la economía de plataformas comprende la naturaleza del vínculo entre las empresas y quienes prestan servicios, las condiciones de trabajo, la protección social y la gestión algorítmica.
En un artículo publicado el 11 de agosto de 2026, este medio examinó los desafíos regulatorios del país a partir del Convenio 193 de la OIT y de propuestas del Observatorio de Plataformas-Perú. Entre los temas abordados figuran la seguridad social, la transparencia algorítmica, los mecanismos de reclamación y la protección frente a riesgos laborales.
La brecha de género identificada en el estudio regional añade otra dimensión a esta discusión. Una regulación que busque mejorar las condiciones laborales debe considerar no solo la clasificación contractual o la remuneración, sino también el acceso efectivo a las oportunidades de trabajo, la prevención de la violencia y el acoso, y la cobertura ante contingencias.
También es importante contar con estadísticas que permitan conocer la dimensión del trabajo en plataformas en el país. La información desagregada por género sobre tareas asignadas, ingresos, suspensiones de cuentas y acceso a prestaciones ayudaría a evaluar las condiciones de participación y a identificar posibles desigualdades.
Sin datos específicos del mercado peruano, los resultados regionales sirven como referencia para formular preguntas y orientar investigaciones, pero no permiten determinar directamente la magnitud de las brechas entre las trabajadoras y los trabajadores de plataformas en el país.
Medir la calidad del trabajo digital
El crecimiento de la economía de plataformas plantea preguntas que van más allá del número de personas que participan en ella. También importa cuántas tareas consiguen, cuánto ingreso generan, qué condiciones deben cumplir para acceder a nuevos encargos y qué protección tienen frente a los riesgos de la actividad.
El estudio de la SEGIB, la OIT y ONU Mujeres identifica una diferencia en la mediana mensual de tareas entre mujeres y hombres, así como dificultades para ampliar las horas de trabajo y limitaciones en el acceso a prestaciones sociales.
Los hallazgos no establecen una causa única para esas diferencias ni pueden extrapolarse automáticamente al Perú. Sí permiten identificar ámbitos que requieren mayor información: la distribución de tareas, los criterios de los sistemas automatizados, las condiciones de remuneración y la cobertura de la protección social.
La discusión sobre la economía de plataformas, por tanto, no se limita a la flexibilidad que ofrece la tecnología. También comprende cómo se distribuye el trabajo, quién accede a los ingresos y qué reglas pueden favorecer condiciones de participación y protección adecuadas en un mercado laboral cada vez más digitalizado.
Lea también
-
Negocios
/ 4 horas agoExportaciones de turrón peruano crecen 61,6% y alcanzan US$ 239.958
Las exportaciones sumaron US$ 239.958 entre enero y agosto de 2026, con un crecimiento...
Por Redacción Índice -
Negocios
/ 2 días agoE-commerce ya llega al 41% de hogares peruanos y crece más en provincias
El 41% de los hogares peruanos ya compra por internet, de acuerdo con un...
Por Redacción Índice -
Economía
/ 4 días agoEl salto de la generación solar abre nuevas necesidades de inversión y regulación
La producción eléctrica nacional creció 4,4% en el primer semestre de 2026 y la...
Por Carlos Bessombes